TEN CUIDADO
Si hay algo que te puede estropear la semana como trabajador, es bajar una mañana y encontrarte la ventanilla reventada y el coche sin radio. Está sucediendo en Zaragoza, y estos son todos los detalles.
Si vives en Zaragoza y aparcas en la calle, puede que te hayas levantado alguna mañana con el coche destrozado y el interior patas arriba. No eres el único, porque los barrios de Las Delicias y La Almozara llevan meses sufriendo una oleada de robos que tiene a los vecinos hasta las narices, y la cosa no parece que vaya a mejorar pronto.
El modus operandi es siempre el mismo y funciona como un reloj suizo de la delincuencia en el que los ladrones actúan entre las cuatro y las cinco de la madrugada, cuando las calles están vacías y la vigilancia policial palidece, así que tienen vía libre para reventar ventanillas sin que nadie les moleste.
La Policía Nacional ha pillado ya a varios de estos individuos con bolsas repletas de herramientas especializadas, y algunos portaban sierras de corte con batería para llevarse los catalizadores en cuestión de minutos. Las catalizadores son componentes que contienen platino, paladio y rodio, que son metales preciosos con buena cotización en el mercado negro, así que el negocio resulta bastante lucrativo para quien no tiene escrúpulos.
Lo más inquietante es que no hablamos de chavales oportunistas que actúan por impulso porque las detenciones han revelado que muchos son reincidentes con requisitorias policiales previas y que además utilizan locales ocupados ilegalmente como almacenes donde acumulan todo lo que roban antes de venderlo.
Las Delicias, que tiene casi 100.000 habitantes, se ha convertido en el epicentro de esta oleada criminal, y la cosa viene de lejos porque el barrio ya aparecía en informes anteriores como la zona con más delitos de toda Zaragoza. La combinación de alta densidad poblacional, calles con acceso fácil para escapar y una muy escasa vigilancia nocturna crea el caldo de cultivo perfecto para estos delincuentes.
La Almozara tampoco se libra porque este barrio residencial con la población más envejecida ha visto cómo los robos se multiplicaban en los últimos meses porque ofrece rutas de escape rápidas hacia zonas periféricas y tiene mucho aparcamiento en superficie sin apenas control.
El Ayuntamiento ha invertido 8,3 millones de euros en cámaras de videovigilancia, pero los vecinos aseguran que todo sigue igual porque los ladrones ya conocen los ángulos de grabación y van con la cara tapada. La alcaldesa Natalia Chueca ha pedido más presencia de Policía Nacional, reconociendo que las medidas municipales no bastan para atajar el problema.
¿Sabes qué es lo primero que miran los ladrones antes de actuar? El interior del vehículo, así que nunca dejes a la vista bolsos, mochilas, dispositivos electrónicos ni nada que pueda resultar tentador, porque incluso una chaqueta puede hacerles pensar que hay algo valioso debajo.
Aparcar en zonas iluminadas y transitadas reduce bastante las probabilidades de que te toque la china, y si puedes elegir una calle con cámaras de vigilancia o cerca de establecimientos con actividad nocturna, mejor que mejor, porque los delincuentes buscan anonimato y oscuridad, así que cuanta más luz y movimiento haya alrededor de tu coche, menos apetecible será como objetivo. Una buena opción es, por ejemplo, aparcar cerca de los supermercados, porque abren pronto y tienen camiones descargando ya de madrugada.
Si tu vehículo tiene catalizador accesible desde abajo (los modelos con mayor altura al suelo son los más vulnerables), podrías instalar una protección metálica que dificulte el corte, y también merece la pena grabar el número de bastidor en el propio catalizador para complicar su venta posterior.
La situación en Delicias y Almozara refleja un problema de seguridad ciudadana que va más allá de los robos puntuales, porque las estadísticas muestran un incremento del 6,9% en delincuencia durante 2025 en toda Zaragoza. Mientras las autoridades buscan soluciones coordinadas, a los vecinos solo les queda extremar precauciones y cruzar los dedos cada vez que aparcan en la calle.