MULTAS SOBRE RUEDAS

El autobús que tienes detrás ya puede convertirse en tu peor enemigo: cámaras e IA para detectar infracciones automáticamente

Los autobuses urbanos empiezan a incorporar cámaras capaces de detectar coches en doble fila, carriles bus y paradas. En Nueva York ya se utilizan para tramitar multas.

El autobús que tienes detrás ya puede convertirse en tu peor enemigo: cámaras e IA para detectar infracciones automáticamente Generada por IA

Estamos acostumbrados a buscar radares, cámaras o incluso coches de policía cuando queremos saber cómo se vigila el tráfico. Pero ahora hay un vehículo mucho más cotidiano que puede convertirse en los ojos de las autoridades: el autobús urbano que circula junto a nosotros.

Nueva York está ampliando un sistema mediante el cual determinados autobuses llevan cámaras capaces de detectar automáticamente vehículos que bloquean el carril bus, ocupan una parada o permanecen en doble fila.

Y la idea es especialmente interesante porque transforma una enorme flota de transporte público que ya recorre las calles todos los días en una red móvil de vigilancia.

El autobús puede leer tu matrícula mientras circula

El sistema se denomina Automated Camera Enforcement, o ACE, y está siendo desplegado por la Metropolitan Transportation Authority de Nueva York.

Los autobuses equipados con esta tecnología llevan cámaras que pueden registrar los vehículos que encuentran durante su recorrido, incluyendo información como la matrícula, la ubicación, la fecha y la hora.

Eso significa que ya no es imprescindible que haya un policía esperando en ese punto concreto para detectar la infracción.

Si un conductor deja el coche bloqueando un carril reservado o una parada de autobús, el propio transporte público puede recopilar las imágenes necesarias mientras continúa con su ruta.

Radar en autobús | Generada por IA

No significa que una inteligencia artificial decida por sí sola la multa

Hay, sin embargo, un matiz importante. La existencia de cámaras automatizadas no significa necesariamente que el conductor reciba una multa unos segundos después sin que intervenga nadie.

La información registrada por el sistema pasa posteriormente por un proceso de revisión antes de que se tramite la sanción.

Además, para determinadas infracciones relacionadas con la obstrucción de paradas o carriles bus se utilizan varias imágenes para demostrar que el vehículo realmente estaba obstaculizando el paso y no simplemente realizando una maniobra puntual.

Es una cuestión especialmente relevante teniendo en cuenta que también en España estamos viendo cómo los tribunales ponen el foco en las pruebas aportadas por los sistemas automáticos de vigilancia.

De 50 a 250 dólares por reincidir

En las nuevas zonas en las que se está implantando el sistema existe inicialmente un periodo de advertencia. Después empiezan las sanciones económicas.

La cuantía aumenta además para los reincidentes. Una primera infracción puede suponer 50 dólares, pero el importe va creciendo progresivamente hasta alcanzar los 250 dólares en la quinta infracción y sucesivas dentro del periodo establecido.

El objetivo no es únicamente recaudar. La propia autoridad de transporte neoyorquina utiliza este sistema para intentar evitar que los coches bloqueen el paso de los autobuses y provoquen retrasos al transporte público.

Autobús con radar | Generada por IA

El sistema se está extendiendo a miles de autobuses

Y no hablamos únicamente de unas pocas unidades utilizadas como experimento.

El programa comenzó años atrás centrado principalmente en los carriles bus, pero se ha ido ampliando tanto en número de vehículos como en el tipo de infracciones que puede detectar.

La MTA llegó a cerrar 2024 con 1.023 autobuses equipados con cámaras operativas en 34 rutas y sus planes contemplan alcanzar finalmente 3.023 autobuses y 93 rutas dentro del programa.

Eso convierte cada vehículo equipado en una cámara móvil que pasa una y otra vez por los mismos puntos de la ciudad.

¿Podríamos acabar viendo algo parecido en España?

Por ahora, los autobuses urbanos españoles no están multando de esta manera de forma generalizada. Pero tecnológicamente no resulta una idea tan alejada de los sistemas que ya estamos utilizando.

La DGT dispone desde hace años de cámaras capaces de leer matrículas y detectar determinadas infracciones. De hecho, ya existen sistemas automáticos para controlar, entre otras cosas, el respeto de líneas continuas y otras normas de circulación.

En Centímetros Cúbicos ya hemos hablado de las cámaras utilizadas por la DGT para detectar infracciones sin necesidad de medir la velocidad, y también de nuevos sistemas capaces de controlar automáticamente el uso de determinados carriles.

Además, detenerse en zonas reservadas al transporte público o estacionar en doble fila puede terminar en multas de hasta 200 euros en España, dependiendo de la infracción.

La gran diferencia sería colocar esas cámaras directamente sobre los autobuses.

Si este modelo continúa dando resultados en ciudades como Nueva York, no sería extraño que otras grandes urbes estudiasen sistemas similares. Y entonces habría que acostumbrarse a una nueva realidad: el autobús que tienes detrás podría estar viendo mucho más de lo que imaginas.