CALENDARIO SIN DEFINIR
Bolt prepara la llegada de sus coches autónomos a Madrid en 2027 con Nvidia y vehículos eléctricos Lucid
Madrid se perfila como uno de los primeros escenarios europeos para el despliegue de coches autónomos de Bolt.
La plataforma de movilidad Bolt, de origen estonio, ha elegido la tecnología de Nvidia para poner en marcha en 2027 un programa de conducción autónoma en la capital española, un proyecto que se enmarca en sus planes para extender este servicio por Europa.
La compañía utilizará Nvidia Alpamayo Stack, un conjunto de herramientas de software diseñado para desarrollar sistemas de conducción autónoma. La primera fase servirá para recopilar datos en condiciones reales de circulación y contribuir al desarrollo y la validación de la tecnología, siempre que obtenga las autorizaciones regulatorias necesarias.
El proyecto está ligado a una ambiciosa hoja de ruta que contempla el despliegue de al menos 25.000 vehículos eléctricos de la marca estadounidense Lucid. Bolt aspira a elevar esa cifra hasta los 100.000 coches autónomos en 2035, aunque el calendario y el alcance de la implantación dependerán de la evolución tecnológica y de los permisos necesarios para operar.
Tras Madrid, Alemania y Francia figuran entre los mercados europeos que la empresa considera prioritarios para extender el servicio. Bolt ya opera en más de 850 ciudades de más de 50 países, con servicios que incluyen transporte bajo demanda, alquiler de bicicletas y patinetes eléctricos y alquiler de coches.
Waymo también prepara su llegada a Madrid
La apuesta de Bolt se suma a la de Waymo, la compañía de conducción autónoma vinculada a Alphabet, matriz de Google, que también prevé debutar en Madrid en 2027. Su llegada supondría un nuevo paso en la expansión europea de los robotaxis, un servicio que ya funciona comercialmente en distintas ciudades de Estados Unidos.
La coincidencia de ambos proyectos sitúa a Madrid en el mapa de la movilidad autónoma, aunque no implica que los coches sin conductor vayan a empezar a operar de forma generalizada desde ese mismo año. Tanto las pruebas como el eventual servicio comercial estarán condicionados por la normativa, las autorizaciones y la capacidad de demostrar que estos vehículos pueden circular con seguridad en un entorno urbano complejo.