MADRID Y VALENCIA SON LAS COMUNIDADES CON MAYORES RETRASOS
El carnet de conducir sigue atascado: ni faltan solo examinadores ni sobran solo alumnos
Meses de espera, mientras unos hablan de examinadores y programa PRO, y otros de bolsas de alumnos.
Aprobar el teórico no significa necesariamente ponerse al volante para hacer el práctico. En varias provincias españolas, los aspirantes al permiso de conducir siguen encontrándose con una barrera añadida: la falta de capacidad examinadora.
En Madrid, las autoescuelas han llegado a contabilizar casi 29.000 alumnos pendientes del examen práctico, con esperas que alcanzan los cinco meses. La situación no es exclusiva de la capital: Navarra, Lleida, Huesca o distintas jefaturas de la Comunidad Valenciana también han registrado importantes bolsas de aspirantes.
El problema tiene, además, una lectura diferente según quién ponga los datos sobre la mesa. La Dirección General de Tráfico (DGT) sostiene que no existe un colapso generalizado y pone el foco en la diferencia entre los alumnos que figuran en las bolsas de las autoescuelas y aquellos que realmente están preparados para presentarse al examen.
Durante la comparecencia de su director general, Pere Navarro, en la Comisión de Seguridad Vial del Congreso, defendió que solo alrededor del 8% de la bolsa estaría en condiciones de examinarse en cada momento.
La DGT ha utilizado precisamente el resultado de su Plan de Refuerzo Operativo de Exámenes (PRO) para respaldar esta tesis. El programa, puesto en marcha como medida extraordinaria en las provincias con mayores problemas, permite realizar exámenes prácticos del permiso B los sábados mediante examinadores voluntarios, incluidos desplazamientos entre provincias.
En las primeras actuaciones, Tráfico informó de que en Navarra se presentaron 275 alumnos frente a los más de 6.000 que las autoescuelas aseguraban tener preparados; en Lleida fueron 312 frente a unos 5.000, mientras que en Almería y Baleares también hubo una diferencia importante entre las cifras comunicadas previamente por el sector y los alumnos finalmente presentados.
La respuesta de las autoescuelas ha sido contundente. La Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) considera que comparar la bolsa completa con los alumnos que acudieron a unos exámenes extraordinarios convocados con unas condiciones concretas ofrece una fotografía incompleta del problema.
La patronal sostiene que no todos los alumnos de una lista están preparados para examinarse inmediatamente, pero sí existe un porcentaje relevante que podría hacerlo si hubiera una capacidad de examen estable y suficiente.
Para CNAE, el Plan PRO puede aliviar puntualmente las listas, pero no ataca la raíz del problema. La organización reclama una solución estructural ante las jubilaciones, bajas prolongadas y plantillas insuficientes que, según denuncia, arrastra el sistema desde hace años.
El sector también critica que los exámenes extraordinarios de los sábados no se extiendan a todas las categorías ni a todos los centros de examen afectados por los retrasos.
[[h2:Examinadores nuevos… y más refuerzos]]Tráfico, por su parte, ha aumentado sus recursos. En septiembre de 2025 incorporó 101 nuevos examinadores de carrera en 46 jefaturas provinciales, una promoción que la propia DGT calificó como excepcional. A ellos se sumaron entonces 23 examinadores interinos por acumulación de tareas, con otros 17 previstos posteriormente. Desde 2017, la DGT cifra en 732 las incorporaciones al colectivo de examinadores.
Además, la Oferta de Empleo Público de 2026 contempla 130 nuevas plazas de examinadores, 120 de acceso libre y diez de promoción interna, una convocatoria que CNAE valoró como necesaria aunque insuficiente para solucionar por sí sola las bolsas acumuladas en algunas provincias.
La DGT también había anunciado una ampliación de su Relación de Puestos de Trabajo y nuevas incorporaciones para reforzar el servicio. El objetivo es aumentar la capacidad de examen de forma permanente y no depender únicamente de medidas extraordinarias cuando una determinada jefatura acumula retrasos.
Madrid tiene el mayor 'cuello de botella'
El caso madrileño permite hacerse una idea de la dimensión del problema. En julio, las autoescuelas cifraban en casi 29.000 los alumnos pendientes del práctico, con demoras de hasta cinco meses entre la superación del teórico y la posibilidad de realizar la prueba de circulación.
El tiempo concreto depende de la jefatura y de la capacidad de cada centro, pero el retraso puede condicionar incluso cuándo una autoescuela considera conveniente terminar la formación de un alumno.
En otras provincias los plazos han llegado a ser incluso mayores. En Huesca, por ejemplo, las autoescuelas denunciaban en mayo más de 2.000 alumnos pendientes y esperas de hasta seis meses. En Navarra, las asociaciones del sector contabilizaron a finales de 2025 más de 5.500 aspirantes pendientes del práctico y alrededor de 2.000 del teórico en Pamplona, con esperas de hasta cuatro meses para esta última prueba.
La fotografía, por tanto, no es homogénea. Hay jefaturas donde el servicio funciona con normalidad y otras en las que la disponibilidad de examinadores se ha convertido en el principal cuello de botella. La propia normativa establece que la capacidad de examen de cada jefatura depende del número de examinadores efectivos disponibles y de las pruebas que cada uno puede realizar durante su jornada.
La preparación 'caduca' o se dispara el coste
La consecuencia más evidente son los meses de espera para los alumnos, pero el retraso también afecta al funcionamiento de las propias autoescuelas. Si no existe una fecha razonablemente cercana para examinarse, los centros tienen dificultades para organizar las prácticas y mantener preparado al alumno sin disparar el coste del proceso.
Y ahí está precisamente el punto de fricción entre Tráfico y el sector: la DGT considera que buena parte de las bolsas contabilizadas no representa alumnos listos para examinarse de inmediato; CNAE entiende que esa interpretación desplaza el foco del problema real, que es la insuficiencia de capacidad examinadora en determinadas provincias.
Mientras continúan las nuevas incorporaciones y se convocan más plazas, el Plan PRO funciona como una vía de emergencia para ganar días de examen. Pero los propios datos dejan una conclusión clara: el problema de las listas de espera no tiene la misma intensidad en toda España, aunque en algunas jefaturas la demora para conseguir el práctico se cuenta ya en meses.
Y para quienes necesitan el permiso para trabajar, estudiar o desplazarse, esperar tres, cuatro o cinco meses no es un simple retraso administrativo.