SUPERIORIDAD CHINA
China se adelanta a Europa en las nuevas tecnologías del coche eléctrico
Baterías de estado sólido y sistemas de autonomía extendida son dos de las tecnologías con las que la industria busca superar los límites actuales.
La industria del automóvil se encuentra inmersa en una carrera para desarrollar las tecnologías que marcarán el futuro del coche eléctrico, y China parte con ventaja. El país asiático está avanzando en soluciones destinadas a conseguir vehículos con más autonomía, eficiencia y seguridad que los actuales, entre ellas las baterías de estado sólido y los sistemas de autonomía extendida.
Europa intenta reducir esa diferencia, aunque se enfrenta a varios obstáculos. La dependencia de China para obtener materias primas y componentes estratégicos, junto con el elevado coste y la lentitud de la transformación de su industria automovilística, complica la posición de los fabricantes europeos.
Una de las tecnologías que más expectativas genera son las baterías de estado sólido, que podrían reducir hasta un 40% el coste de los coches eléctricos y acercar su autonomía a los 1.000 kilómetros reales. Su mayor densidad energética permitiría almacenar más energía ocupando menos espacio, especialmente si en el futuro se consigue utilizar litio metálico en el ánodo.
Sin embargo, el litio metálico todavía no se emplea en baterías de estado sólido producidas en masa debido a los problemas técnicos pendientes. Por ahora, las soluciones con grafito y silicio son las que se encuentran más cerca de su comercialización.
Los primeros avances llegan a los coches
La tecnología ya ha comenzado a dar sus primeros pasos en el mercado. MG Motors y Qingtao Energy han iniciado en China la producción de eléctricos con baterías semisólidas, mientras que SAIC tiene previsto ampliar su fabricación en serie durante este año.
Mercedes-Benz, por su parte, prueba baterías completamente sólidas desarrolladas junto a la estadounidense Factorial, aunque la producción a gran escala no se espera antes de 2030.
En Europa, la francesa Blue Solutions es actualmente el fabricante más avanzado, después de anunciar una gigafactoría de 25 GWh en Francia y contar con líneas piloto. También trabajan en esta tecnología compañías como Ilika, Solithor y la española Basquevolt.
Entre los fabricantes de automóviles europeos, BMW colabora con Solid Power y desarrolla investigaciones en Múnich. Mercedes-Benz también ha reforzado su acuerdo con Factorial para acelerar la llegada de estas baterías a futuros modelos.
Los eléctricos de autonomía extendida
Otra vía para superar los 1.000 kilómetros de autonomía son los vehículos eléctricos de autonomía extendida (REEV). Estos modelos combinan la propulsión eléctrica con un motor térmico que genera autonomía adicional sin encargarse de mover directamente las ruedas.
China concentra buena parte del desarrollo de esta tecnología, aunque Ford y Renault también están aumentando su interés por una solución que busca combinar las ventajas del coche eléctrico con una mayor autonomía.