COMPACTO SURCOREANO
Apreciaciones sobre un concepto estético para salir de la monotonía en el segmento de los compactos. La lupa en elementos que marcan la diferencia.
En carrocería familiar existe el flamante sucesor del Ceed, pero lo cierto es que el nuevo Kia K4 se presenta ya en su formato de cinco puertas como un hatchback con aires, sí, de coche familiar. Apunto al concepto de diseño exterior, un concepto revitalizador en relación con su antecesor, partiendo de una elocuente redimensión que mejora el espacio interior.
En la industria del automóvil, el diseño va en paralelo a los elementos que acompañan, pero en este caso existe un rasgo particular en el que descansa gran parte de su esencia estética. A través de un mismo recurso, en este compacto surcoreano ocurre lo que hemos visto en otros nuevos –o inminentes– modelos para el mercado europeo. Pienso en elVolkswagen ID.Cross y su techo ilusionista. Este Kia expresa esa misma idea.
Producto del uso de pilares oscuros –los medios, pero sobre todo el tratamiento en negro del pilar trasero–, la línea de techo flotante impone las condiciones y constituye el que tal vez sea el sello principal del lenguaje visual del K4. Pero este coche es uno de esos cinco puertas que pide una lupa encima y lo más llamativo sea justamente en secciones aproximadas.
A pocos centímetros del ancho pilar trasero, como parte de los pilares C el nuevo K4 incorpora la solución más creativa del modelo: en lugar de los convencionales –como los que este Kia lleva en las puertas delanteras–, se apuesta por tiradores de puertas traseras oscurecidos y ocultos. Es una tendencia de estos tiempos aplicar tiradores retráctiles al ras de la carrocería para optimizar la aerodinámica del vehículo, pero aquí la clave es su posición y su propio diseño distintivo en forma de y invertida.
El diseño exterior es, en definitiva, una fortaleza en Kia que da entidad a su flota. Sus modelos son fácilmente identificables por cómo entran por los ojos y elementos como las luces LED van en sintonía. En el K4, las de la zaga pueden hasta distraer a quienes van conduciendo detrás o esperando en un semáforo rojo. Y si vas delante y miras por el espejo retrovisor, te puedes preguntar si alguna vez has visto una calandra como la que lleva en el morro.
No le escapa este hatchback a las molduras definidas y angulares propias de esta era y de la misma marca asiática, pero en este cinco puertas quedan en un segundo plano frente a la fluida línea superior que parte en el capó y termina al final del techo. Es este K4 un sucesor para el Ceed, pero también una suerte de faceta de combustión del EV4, aunque regido por superficies notablemente más curvas que las del eléctrico.