SE PLANTA FRENTE A LOS FABRICANTES TRADICIONALES
Un grupo de estudiantes holandeses acaba de crear un eléctrico que cualquiera puede reparar en su garaje sin ir al taller oficial.
Si estás hasta las narices de llevar el coche al taller cada dos por tres y pagar facturas astronómicas por cambiar piezas que podrías sustituir tú mismo, prepárate, porque un grupo de estudiantes de Ingeniería de la Universidad TUV de Eindhoven tiene la respuesta a tus penas. Han creado el Aria, un coche eléctrico pequeño de construcción modular que nace con una idea clara, porque cualquier persona sería capaz de repararlo sin necesidad de grandes herramientas ni conocimientos avanzados de mecánica. Es una rebelión en toda regla contra la tendencia de los fabricantes de sellar componentes, usar estructuras complejas y herramientas exclusivas de diagnóstico para que las reparaciones de calado solo se efectúen en talleres oficiales, donde te cobran lo que quieren.
El Aria tiene paneles de carrocería intercambiables, módulos de batería extraíbles y componentes electrónicos fácilmente sustituibles, y todo ello viene con un maletín que incluye las herramientas precisas y un manual con un tutorial de imágenes 3D para que no te pierdas en el proceso.
La clave del Aria está en su diseño modular que permite cambiar prácticamente cualquier pieza sin necesidad de ir al concesionario porque incluso las puertas y paneles de carrocería son intercambiables de lado para simplificar aún más el proceso. La batería tiene seis módulos independientes, así que en caso de avería no hay que cambiarla toda sino únicamente el módulo en cuestión, algo parecido a lo que ocurre en España con los Silence que tienen dos módulos extraíbles.
No es algo absolutamente nuevo porque hace pocos años se hablaba de que Ikea quería ofrecer un coche eléctrico básico, pero ya en los años 50 hubo pasión en Inglaterra por los kit car. Gordon Murray, el ingeniero de Fórmula 1 y actual constructor de los espectaculares GMA, ya hizo un camión ligero con esta filosofía pensado para comunidades rurales de países en desarrollo, así que la idea de coches modulares y reparables lleva décadas dando vueltas.
Pero está claro que este proyecto va más lejos y está bien estructurado para demostrar que todo puede ser más sencillo, más barato, de fácil mantenimiento e incluso de reparar algunas cosas sin depender de nadie. Los estudiantes de TUV de Eindhoven no son un grupo cualquiera, porque sus iniciativas en el campo del automóvil son muy interesantes y notables, y cada año presentan nuevas propuestas que desafían las convenciones de la industria con ideas frescas y sin miedo a cuestionar el status quo.
Algunos se sentirán decepcionados cuando sepan que este Aria tiene la velocidad limitada a 90 kilómetros por hora y que ofrece una autonomía de 220 kilómetros, pero este es un detalle nimio frente a lo que pone en evidencia el proyecto. Además, tanto la velocidad como la autonomía son más que suficientes para desplazamientos urbanos e incluso interurbanos, así que para la mayoría de trayectos del día a día no necesitas más prestaciones que estas.
Es cierto que este coche quizá se aleja de lo que los más fieles al motor encuentran interesante y entra de lleno en el papel del automóvil como solución de transporte personal o familiar, pero esa es precisamente su gracia cuando no todo el mundo necesita un coche que alcance 200 km/h ni que tenga 500 kilómetros de autonomía, porque si haces 30 kilómetros al día para ir a trabajar y vuelves a casa, este Aria te sobra para toda la semana sin recargar.
El diseño tiene unas líneas que no desentonan en absoluto con lo que ves por la calle, así que no es un prototipo feo ni raro que solo funcione en un laboratorio. Los estudiantes han demostrado que puedes crear un coche funcional, bonito y práctico sin caer en la complejidad innecesaria que domina la industria actual, donde cada modelo nuevo viene con más electrónica y menos posibilidades de que el dueño meta mano sin invalidar garantías o activar sistemas de bloqueo.
Los estudiantes de TUV de Eindhoven en los Países Bajos llevan años haciendo proyectos que ponen en evidencia a la industria del automóvil, y en los últimos tiempos han realizado una docena de iniciativas realmente interesantes. Incluso llevan ya varios años haciendo correr en series menores neerlandesas un prototipo de hidrógeno, y realizaron un monoplaza vegano donde casi todos sus componentes de chasis y carrocería estaban hechos con materiales bio y reciclados.
El motor era obviamente convencional, pero el combustible no era ordinario porque uno de sus componentes era el chocolate, lo que demuestra que estos estudiantes no tienen miedo a experimentar con ideas locas. Cada año presentan nuevas propuestas que demuestran que otra forma de hacer coches es posible, y el Aria es probablemente su proyecto más práctico y útil hasta la fecha porque ataca directamente uno de los mayores problemas de la industria actual.
Total, que mientras BMW patenta tornillos especiales que solo pueden manipularse con herramientas exclusivas de la marca para obligarte a ir al taller oficial, estos estudiantes van en la dirección completamente opuesta. El Aria demuestra que puedes crear un coche eléctrico funcional, barato de mantener y reparable por cualquiera con un mínimo de maña, aunque obviamente ningún fabricante grande va a seguir este camino porque les interesa venderte servicios de mantenimiento durante toda la vida útil del coche.
Si este proyecto llegara a comercializarse algún día, podría cambiar las reglas del juego para mucha gente cansada de depender de talleres oficiales y de pagar facturas infladas por reparaciones simples. Mientras tanto, sirve como recordatorio de que la complejidad excesiva de los coches modernos no es inevitable, sino una decisión de negocio que beneficia a los fabricantes, pero perjudica claramente a los conductores que solo quieren un transporte fiable y asequible.