Las llantas, al estar prácticamente al nivel de la carretera, son la parte de los elementos de un vehículo que más se manchan. Con el tiempo las llantas pueden acabar muy negras, especialmente por el efecto de los discos de freno, algo que por supuesto no es estético. Son partes del vehículo no muy fáciles de limpiar y la suciedad acumulada a menudo crea una cierta película complicada de contrarrestar.
En el mercado existen limpiadores de llantas que, aunque efectivos, no son baratos. Un buen limpiador de llantas puede irse hasta los 20 euros o más. Podemos replicar el mismo efecto gastando mucho menos dinero y asegurándonos de que las llantas quedan totalmente relucientes. Estarán casi igual de brillantes que el primer día.