UNA PALABRA AUTORIZADA
El principio básico, el punto de vista del fabricante japonés en sintonía y la conclusión final que debes tener en cuenta al momento de una compra.
Cuando vemos un coche, no es el conjunto de elementos evaluados por sí solos lo que determina su diseño. Es la idea manifestada en ese todo lo que le da vida. La forma no es el punto de partida, sino el resultado final, la cara visible y física de la declaración de intenciones. No alcanza con desmenuzar cada sección de un coche, con describir si un faro o una calandra incorpora tal o cual tratamiento. Se debe ir más allá y explicar por qué ese objeto ha sido aplicado de tal manera.
Con ello, creo que no descubro nada, pues es lo que se vive de las puertas para adentro de los departamentos de diseño de los fabricantes de automóviles. Con su enfoque, por dicha senda transita la industria Toyota y, con sus palabras, el actual Director de Marca lo ha explicado en detalle algunos años atrás. ¿Por qué el Director de Marca? Es que no es ese el único cargo que ocupa en la actualidad: desde el 2019 se desempeña como jefe de Diseño Global.
"La verdadera esencia del diseño es la resolución de problemas y la parte más importante de la resolución de problemas es decidir sobre un concepto", definió Simon Humphries en una entrevista institucional publicada en 2022. Según su filosofía, esto se logra teniendo en cuenta dos factores clave: el punto de vista del cliente deducido en base a la demanda y el camino que se plantea tomar el fabricante. En función de las necesidades de ambos actores es que el diseñador debe ejecutar sin dejar de visualizar el futuro de la empresa.
Sacado de la misma entrevista, un ejemplo sobre el actual Toyota Crown deja claro de qué va la cuestión. Para la nueva generación del sedán premium, el propio Akio Toyota le encomendó dos premisas a reflejar. El coche debía dar cuenta de un "cambio drástico" y de una "nueva era". De eso se trata, según compartió Humphries cuatro años atrás, la filosofía de Morizo en materia de diseño. Marcar caminos. Se deben determinar direcciones y los diseñadores deben saber entenderlas para luego darles forma a través del coche.
Entonces llega el momento de la compra, de analizarla, de visitar concesionarios, con el coche allí, a la espera de un sí o un no. La elección de un vehículo debe tener peso. No puede tratarse como una decisión a la ligera. Si el diseño te parece relevante, no limites la decisión a cuán convincente te resulta un aspecto determinado. Interpreta lo que su lenguaje pretende decir e indaga en cómo y cuánto te identificas con lo que estás viendo en primera persona, en por qué deberías conducir la idea que allí se pone de manifiesto.