APROXIMADAMENTE 1,87 EUROS
El diésel se dispara un 68% desde el inicio de la guerra en Irán y el 1 de octubre puede encarecer aún más el repostaje
El precio final ha aumentado en torno al 29%, por las medidas fiscales aprobadas por el Gobierno para contener el impacto de la subida.
El precio del diésel vuelve a poner en alerta a los conductores. Desde el inicio de la guerra en Irán, el pasado 28 de febrero, el coste del gasóleo antes de impuestos se ha incrementado un 68% en España, según los últimos datos de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC).
El precio final que paga el conductor en la estación de servicio ha aumentado en torno a un 29%, una diferencia que se explica en buena medida por las medidas fiscales aprobadas por el Gobierno para contener el impacto de la subida.
El problema es que una parte de esas ayudas tiene fecha de caducidad: el actual paquete fiscal termina el 30 de septiembre.
Si no se prorroga o sustituye, el repostaje podría volver a encarecerse a partir del 1 de octubre en un momento en el que el petróleo y los carburantes siguen sometidos a una elevada presión.
De hecho, las organizaciones de transporte ya han reclamado nuevas medidas para evitar que la subida termine trasladándose directamente a sus costes.
La evolución de los precios permite entender hasta qué punto las rebajas fiscales han amortiguado el golpe. El 28 de febrero, el litro de diésel costaba de media 1,45 euros en las estaciones de servicio españolas, mientras que su precio antes de impuestos era de 0,82 euros.
Los últimos datos disponibles de la CNMC sitúan esas cifras en aproximadamente 1,87 euros por litro y 1,378 euros antes de impuestos, respectivamente.
Menos impuestos para contener la subida
El Gobierno reaccionó inicialmente en marzo con una reducción temporal del IVA de los carburantes, que pasó del 21% al 10%, junto con una rebaja del impuesto sobre hidrocarburos hasta el mínimo permitido por la Unión Europea. Esta primera medida estuvo vigente entre el 22 de marzo y el 30 de junio.
Durante ese periodo, el precio del diésel había aumentado un 18% desde el comienzo del conflicto, hasta 1,506 euros por litro, mientras que el precio antes de impuestos había subido un 26%, hasta 1,039 euros. La diferencia entre ambas evoluciones refleja el efecto de la reducción fiscal.
A partir del 1 de julio entró en vigor un segundo paquete de medidas. En esta ocasión desapareció la rebaja del IVA, aunque se mantuvo el descuento sobre el impuesto de hidrocarburos, inicialmente de 15 céntimos por litro.
El efecto se dejó notar en el precio final. Al terminar julio, el diésel se situaba en 1,798 euros por litro, un 24% más que al comienzo de la guerra, mientras que el precio antes de impuestos había aumentado un 53%, hasta 1,257 euros.
En agosto, la rebaja fiscal se redujo a 10 céntimos por litro y el precio medio del gasóleo alcanzó los 1,867 euros, un 28% más que el 28 de febrero.
El precio antes de impuestos, sin embargo, apenas varió respecto a julio, lo que apunta a que buena parte del incremento soportado por el consumidor durante ese periodo estuvo relacionado con la retirada progresiva de las ayudas.
Octubre, la fecha que preocupa a los transportistas
La situación adquiere especial relevancia porque el diésel sigue siendo el combustible utilizado por una parte mayoritaria del parque móvil español.
Según Anfac e Ideauto, el 57% de los turismos, vehículos comerciales ligeros, industriales y autobuses que circulan en España todavía utilizan este carburante, lo que representa más de 18 millones de vehículos.
Para el transporte profesional, el impacto es todavía más directo. La Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) ha advertido de que, sin nuevas medidas antes del 30 de septiembre, el precio del gasóleo podría aumentar hasta 24 céntimos por litro desde el 1 de octubre.
Fenadismer, por su parte, ha solicitado una reunión urgente con el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, para abordar un nuevo paquete de ayudas directas al carburante.
La incógnita para el conductor está ahora en qué ocurrirá cuando llegue octubre. El precio del diésel ya ha absorbido buena parte de la subida del coste del combustible antes de impuestos y las ayudas fiscales han actuado como colchón durante los últimos meses.
Si desaparecen sin una alternativa, repostar podría volver a ser considerablemente más caro justo cuando millones de conductores y empresas siguen dependiendo del gasóleo.