REPOSTAJE

El error al repostar que te hace pagar por gasolina que no entra en tu coche

Si alguna vez has seguido apretando la manguera después de que el surtidor “salta”, has estado tirando gasolina… y dinero.

Ese clack no es una sugerencia. Es una orden. El sistema detecta que el depósito ya no puede admitir más combustible o que has colocado mal la boquilla y ha cortado el flujo por seguridad. Punto.

Cuando vuelves a apretar, no entra más gasolina en el coche. Lo que ocurre es peor: el combustible sobrante se desvía al sistema de drenaje del propio surtidor. Lo pagas, pero no va al depósito.

Es decir:

  • No llenas más.
  • No ganas autonomía.
  • Solo pierdes dinero.

Y además te llevas de regalo posibles derrames, olor a gasolina y un estrés innecesario para el sistema de vapores del coche, que está diseñado para trabajar con un depósito lleno… no forzado.

La forma correcta de repostar es aburridamente simple: boquilla bien colocada, aprietas, esperas al clack y paras. Ahí ha terminado.

Todo lo que hagas después no es aprovechar mejor el repostaje. Es pagar por combustible que se va por el desagüe.

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