REPOSTAJE
Si alguna vez has seguido apretando la manguera después de que el surtidor “salta”, has estado tirando gasolina… y dinero.
Ese clack no es una sugerencia. Es una orden. El sistema detecta que el depósito ya no puede admitir más combustible o que has colocado mal la boquilla y ha cortado el flujo por seguridad. Punto.
Cuando vuelves a apretar, no entra más gasolina en el coche. Lo que ocurre es peor: el combustible sobrante se desvía al sistema de drenaje del propio surtidor. Lo pagas, pero no va al depósito.
Es decir:
Y además te llevas de regalo posibles derrames, olor a gasolina y un estrés innecesario para el sistema de vapores del coche, que está diseñado para trabajar con un depósito lleno… no forzado.
La forma correcta de repostar es aburridamente simple: boquilla bien colocada, aprietas, esperas al clack y paras. Ahí ha terminado.
Todo lo que hagas después no es aprovechar mejor el repostaje. Es pagar por combustible que se va por el desagüe.