NORMATIVA CAPRICHOSA
Si creías que algunas normas de circulación son absurdas y arbitrarias, es porque no conoces lo que sucede en Turkmenistán.
En comparación con lo que sucede en este país, quejarte de la luz V16 es una broma. En Asjabad, la capital de Turkmenistán, es prácticamente imposible circular con un coche que no sea blanco, y las autoridades van tan en serio que te pueden confiscar el vehículo si lo llevas de otro color.
Turkmenistán es una antigua república soviética en Asia Central gobernada desde hace décadas por un régimen autoritario que ha convertido el país en uno de los más herméticos del planeta. Allí las normas funcionan de otra manera, y una de las más llamativas tiene que ver con el color de los coches.
Todo empezó en 2015, cuando el presidente Berdymoukhamedov prohibió importar coches negros porque traen mala suerte. El blanco representa la fortuna, así que decidió que todos los vehículos oficiales debían lucir ese tono inmaculado, y de paso extendió la norma al resto de la población. Bienvenido al país donde las supersticiones del líder se convierten en ley.
Las autoridades aplican esta manía cromática con mano dura en toda la capital, y si te pillan conduciendo un coche de cualquier otro color te obligan a repintarlo o a venderlo fuera del país, y da igual que acabes de comprarlo o que lleves diez años con él encima. Vamos, que podrías quedarte sin coche por haberlo elegido en azul.
¿Sabes lo que pasa si intentas matricular un coche que no sea blanco en Asjabad? Pues que te enfrentas a una odisea burocrática diseñada específicamente para que desistas, porque las autoridades ponen tantas trabas administrativas que la mayoría de conductores ni lo intentan. Total, que al final todo el mundo acaba comprando coches blancos para ahorrarse el disgusto, y los concesionarios de la ciudad han adaptado su catálogo a esta realidad tan peculiar.
El asunto se pone todavía más serio si alguien intenta circular con un vehículo oscuro, porque la policía lo retira directamente de la carretera sin multa ni advertencia previa, así que te quedas tirado hasta que soluciones el problema del color.
Imagina que te compras un SUV negro flamante, y que al día siguiente te lo confiscan porque no les gusta el tono de la carrocería. En España nos llevamos las manos a la cabeza por multas de 200 euros por llevar mal colocado el parasol del parabrisas, pero esto es jugar en otra liga completamente distinta.
Nadie ha dado una explicación oficial sobre esta prohibición tan extraña, aunque hay varias teorías que intentan encontrarle algún sentido. La más evidente apunta a las supersticiones personales del presidente, pero algunos expertos creen que el motivo real podría ser mucho más práctico, porque Turkmenistán es un país extremadamente caluroso, y el blanco refleja el calor bastante mejor que los tonos oscuros. Un coche negro en pleno verano turkmeno se convierte en un horno sobre ruedas, así que la norma tendría (además de su componente esotérico) cierta lógica climática, algo que, sin embargo, no tiene sentido porque al presidente no parece que le importe tanto el cambio climático.
También hay quien apunta a razones estéticas, que tiene más sentido porque Asjabad ostenta el Récord Guinness como la ciudad con más edificios revestidos de mármol blanco del mundo, y las autoridades quieren que los coches combinen con esa imagen reluciente.
Al final, puede que sea una mezcla de superstición, clima, y estética urbana. O puede que simplemente el presidente tenga manías raras, y punto.
Después de conocer todo esto, quizá te lo pienses dos veces antes de criticar a la DGT. Aquí podrás quejarte de radares, pero no de que te monten el pollo por no ir de blanco nevera.