EL REGRESO DE UN ICONO
El futuro europeo lo ha diseñado Citroën con la vuelta del 2CV: 15.000 euros para el nuevo e-car que se va a definir el año que viene
Citroën recupera el espíritu del legendario 2CV con un pequeño eléctrico que aspira a costar 15.000 euros. Su objetivo va mucho más allá de la nostalgia: cambiar las reglas del coche asequible en Europa.
Durante años, los coches europeos han seguido una evolución aparentemente imparable: cada generación es más grande, más pesada, más tecnológica y, por supuesto, más cara. Una transformación que ha terminado por convertir la compra de un automóvil nuevo en un esfuerzo económico cada vez mayor para muchas familias. Pero Citroën cree que ha llegado el momento de recorrer el camino contrario.
La marca francesa ha presentado en el Salón del Automóvil de París de 2026 el nuevo 2CV Concept, una reinterpretación eléctrica de uno de los coches más importantes de la historia europea. Y lo interesante no es únicamente su diseño, sino el propósito que esconde: desarrollar un vehículo sencillo, ligero y asequible, con un precio objetivo de aproximadamente 15.000 euros.
Su presentación llega, además, en un momento especialmente significativo para la industria europea, que prepara una nueva categoría de vehículos eléctricos pequeños y económicos conocida como e-car.
El nuevo Citroën 2CV recupera una idea que parecía olvidada
Cuando el Citroën 2CV original apareció en 1948, su misión no era competir en potencia, tecnología o lujo. Había sido concebido para ofrecer movilidad a quienes necesitaban un vehículo práctico y económico, capaz de circular por carreteras en mal estado y transportar a una familia con sus pertenencias.
Casi ocho décadas después, Citroën pretende recuperar esa misma filosofía. Su nuevo prototipo mide únicamente 3,76 metros de longitud y apuesta por una carrocería compacta, un habitáculo espacioso y soluciones destinadas a reducir el peso y la complejidad.
El diseño recupera elementos reconocibles del 2CV original, como sus faros redondeados, las formas curvas de la carrocería y su característico techo de lona. Pero no se trata simplemente de fabricar un coche retro: la idea es utilizar ese legado para proponer una alternativa a los vehículos urbanos actuales.
15.000 euros: el precio que podría cambiar las reglas
Citroën ha confirmado que su futuro modelo, cuya llegada está prevista para 2028, tendrá como objetivo un precio de partida próximo a los 15.000 euros. También ha anunciado que se fabricará en Europa y se desarrollará teniendo en cuenta la futura normativa e-car.
Esta última cuestión resulta especialmente importante. Europa lleva años exigiendo a los fabricantes sistemas de seguridad, tecnologías y equipamientos que han contribuido a encarecer el desarrollo de los vehículos pequeños. La nueva categoría pretende facilitar la comercialización de eléctricos urbanos más sencillos, manteniendo las exigencias de seguridad que finalmente establezca la regulación.
Si la iniciativa prospera, fabricantes como Citroën podrían ofrecer coches eléctricos de menor tamaño y precio sin tener que desarrollar vehículos tan complejos como los que actualmente encontramos en segmentos superiores.
El verdadero rival del nuevo 2CV no será únicamente China
El futuro eléctrico francés tendrá que competir con propuestas de marcas como Dacia, Renault, Leapmotor o BYD, que también quieren ganar terreno entre los compradores que buscan movilidad económica.
Sin embargo, su desafío será todavía mayor: convencer a quienes actualmente prefieren comprar un coche de segunda mano porque no pueden asumir el precio de uno nuevo.
Por ahora, Citroën no ha detallado las características definitivas de su batería, la autonomía homologada ni las prestaciones de la versión de producción. Por tanto, todavía es pronto para saber si esos 15.000 euros se traducirán en un automóvil suficientemente versátil para cubrir las necesidades de una familia.
Lo que sí está claro es que el regreso del 2CV representa una idea que llevaba demasiado tiempo ausente del mercado europeo: un coche no necesita ser grande, potente y sofisticado para resultar útil. A veces, el verdadero progreso consiste en volver a fabricar automóviles que la mayoría pueda permitirse.