EL CAMBIO DE NISSAN

Nissan ha aprendido de China una lección incómoda: fabricar coches "perfectos" puede ser un problema

Nissan está cambiando radicalmente su forma de desarrollar coches. China le ha enseñado que tardar cinco años en buscar la perfección ya no funciona.

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Durante décadas, la industria japonesa del automóvil se construyó alrededor de conceptos como la calidad, la fiabilidad y una cierta obsesión por perfeccionar cada detalle. Pero Nissan acaba de reconocer que esa filosofía también puede convertirse en un problema: mientras unos intentan fabricar el coche perfecto, otros ya están vendiendo el siguiente.

La presión de los fabricantes chinos está obligando a Nissan a replantearse prácticamente todo su proceso de desarrollo. Y la conclusión a la que ha llegado la compañía japonesa resulta especialmente interesante: en la nueva industria del automóvil, llegar tarde puede ser peor que no ser perfecto.

Nueva piel para el Nissan Ariya, el hermano mayor del Qashqai con aspiraciones premium | Nissan

China no solo está enseñando a fabricar coches baratos

Cuando hablamos del avance de marcas como BYD, Chery, MG, Geely o XPeng solemos fijarnos en sus precios, sus baterías o su equipamiento. Sin embargo, existe otra ventaja mucho menos visible: la velocidad con la que son capaces de convertir una idea en un coche que llega al concesionario.

Algunos fabricantes chinos trabajan con ciclos de desarrollo próximos a los dos años, mientras que los fabricantes tradicionales han necesitado históricamente cuatro o cinco años para completar el mismo proceso. Nissan quiere reducir precisamente esa diferencia.

El próximo Nissan Skyline demuestra hasta dónde puede llegar el cambio. Su desarrollo se habría completado en aproximadamente 26 meses, frente a los 55 meses que podía requerir anteriormente un proyecto equivalente. Nissan pretende extender esta nueva metodología a buena parte de sus futuros proyectos.

El regreso del Nissan Skyline | Nissan

Nissan está dispuesta a dejar de intentar que todo sea perfecto

Pero lo verdaderamente llamativo no está únicamente en utilizar Inteligencia Artificial, simulaciones o herramientas digitales. Nissan está cambiando su propia cultura empresarial.

Kazuyuki Yamaguchi, vicepresidente corporativo de desarrollo de producto de Nissan, lo explica de una forma especialmente reveladora. La compañía ya no pretende sobresalir necesariamente en absolutamente todos los apartados de cada automóvil. En su lugar, quiere identificar los puntos fuertes de cada modelo y concentrar ahí sus recursos.

Es decir, en lugar de invertir meses intentando mejorar marginalmente cada elemento del coche, Nissan aceptará determinados compromisos para conseguir que el producto llegue antes al mercado.

También habrá menos discusiones internas y mayor capacidad de decisión para los responsables de cada proyecto. La compañía quiere reducir burocracia, eliminar procesos redundantes y recurrir mucho más a gemelos digitales, realidad virtual, automatización e Inteligencia Artificial para sustituir parte de las interminables fases de prototipado y validación física.

Nissan Leaf | Nissan

Menos modelos y muchas más piezas compartidas

La transformación también llegará a aquello que no vemos. Nissan pretende pasar de 13 plataformas diferentes a únicamente siete, reducir considerablemente la complejidad de sus componentes y organizar sus futuros coches alrededor de distintas familias que compartirán más soluciones técnicas y elementos de diseño.

Incluso su catálogo mundial debería reducirse: de unos 56 modelos a aproximadamente 45. Menos coches diferentes, menos plataformas y más componentes comunes permiten reducir costes, pero sobre todo hacen posible desarrollar cada nuevo Nissan mucho más rápido.

Nissan Juke 2027 | Nissan Juke

El verdadero cambio que China está provocando en nuestros coches

Quizá esta sea una de las consecuencias más importantes de la irrupción de China en el automóvil. No se trata únicamente de que Europa, Japón o Estados Unidos tengan ahora nuevos competidores. China está modificando las reglas con las que funciona toda la industria.

Nissan ya ha utilizado esta filosofía en China. El eléctrico N7, desarrollado junto a Dongfeng, necesitó alrededor de dos años para llegar al mercado y se ha convertido en uno de los ejemplos internos de esta nueva manera de trabajar.

La propia situación económica de Nissan explica la urgencia. La compañía está inmersa en una profunda reestructuración que contempla reducción de capacidad industrial, cierres de fábricas y decenas de miles de empleos afectados. Su responsable de producto lo resume de una manera difícil de interpretar de otro modo: necesitan lanzar productos atractivos más rápido porque, de lo contrario, no sobrevivirán.

Y probablemente ahí esté la mayor victoria de los fabricantes chinos. No necesitan que todos compremos un BYD, un MG o un Chery. Ya están consiguiendo que fabricantes centenarios cambien la forma en la que diseñan nuestros próximos coches.