EL FIN DE UNA VENTAJA FISCAL

Un nuevo impuesto llega a Europa para los conductores, aunque esta vez para los de coches eléctricos

Reino Unido estrenará en abril de 2028 un impuesto por kilometraje para coches eléctricos, híbridos enchufables y modelos de hidrógeno. Un eléctrico que recorra 12.000 kilómetros al año pagará aproximadamente 250 euros.

Supercargadores de Tesla Tesla

Los coches eléctricos se promocionaron durante años como una alternativa que no solo permitía ahorrar combustible, sino también pagar menos impuestos. Sin embargo, su expansión está provocando un problema inesperado para los gobiernos: cuantos más conductores abandonan la gasolina y el diésel, menos dinero se recauda mediante los impuestos aplicados a los carburantes.

Reino Unido será uno de los primeros países europeos que intentará cerrar este agujero fiscal. A partir del 1 de abril de 2028, los propietarios de coches eléctricos tendrán que pagar un nuevo impuesto calculado en función de los kilómetros recorridos.

Impuesto de circulación | Freepik

Los eléctricos pagarán 3 peniques por cada milla

El nuevo tributo ha sido denominado Electric Vehicle Excise Duty, o eVED, y se añadirá al actual impuesto británico de circulación. Es decir, no sustituirá a la tasa anual que ya pagan estos vehículos, sino que supondrá un coste adicional.

La tarifa inicial será de 3 peniques por milla para los coches eléctricos de batería y los vehículos de hidrógeno. Al realizar la conversión, equivale aproximadamente a 2 céntimos de euro por kilómetro, aunque la cantidad exacta dependerá del tipo de cambio.

Los híbridos enchufables tendrán una tarifa reducida de 1,5 peniques por milla. La explicación es que estos vehículos también consumen gasolina y, por tanto, sus propietarios ya pagan impuestos sobre el combustible cuando utilizan el motor térmico.

El problema es que el sistema británico no distinguirá entre los kilómetros realizados en modo eléctrico y los recorridos utilizando gasolina. El impuesto se calculará sobre la distancia total que aparezca en el cuentakilómetros.

Recargar un eléctrico cuesta 100 euros menos al mes que un vehículo de gasolina | Europa Press

Cuánto tendrá que pagar un conductor

El propio Gobierno británico utiliza como ejemplo un coche eléctrico que recorra 8.000 millas al año, aproximadamente 12.875 kilómetros. Su propietario tendrá que pagar alrededor de 240 libras anuales, unos 275 euros al cambio actual.

Tomando como referencia una distancia anual de 12.000 kilómetros, habitual para muchos conductores españoles, el coste estaría alrededor de los 250 euros anuales. Un híbrido enchufable pagaría aproximadamente la mitad.

Aun así, las autoridades británicas defienden que los eléctricos seguirán soportando menos impuestos por kilómetro que los coches de gasolina o diésel. Según sus cálculos, el gravamen será aproximadamente la mitad de lo que un conductor convencional paga indirectamente mediante los impuestos incluidos en el combustible.

Adoquines con enchufe para cargar tu vehículo eléctrico | Rheinmetall AG

No será necesario instalar un localizador

Una de las mayores preocupaciones era que el nuevo sistema obligara a instalar un dispositivo de seguimiento en el vehículo. Finalmente, no se utilizarán localizadores ni se registrará dónde circula cada conductor.

El propietario tendrá que declarar una estimación de los kilómetros que espera recorrer durante el año y realizar un pago inicial, que también podrá fraccionarse. Al terminar el periodo se comprobará el kilometraje real y se regularizará la diferencia.

Las lecturas podrán verificarse durante la inspección técnica británica, equivalente a nuestra ITV. Los coches nuevos, que todavía no tienen obligación de pasarla, tendrán controles específicos durante sus primeros años.

Cargador eléctrico | Europa Press

¿Podría aplicarse también en España?

Por ahora, España no ha anunciado ningún impuesto equivalente. Tampoco se trata de una decisión adoptada por la Unión Europea, sino de una medida exclusiva de Reino Unido.

Sin embargo, el problema que intenta solucionar sí afecta al resto de Europa. Los impuestos sobre la gasolina y el diésel representan una importante fuente de ingresos públicos y esa recaudación caerá progresivamente a medida que aumente el número de vehículos eléctricos.

España continúa incentivando la electrificación mediante ayudas y deducciones fiscales para comprar coches eléctricos e instalar cargadores domésticos. Los modelos de cero emisiones también conservan ventajas relacionadas con las zonas de bajas emisiones y con algunos impuestos municipales.

Pero Reino Unido acaba de poner sobre la mesa una realidad difícil de evitar: cuando los coches eléctricos sean mayoritarios, también tendrán que contribuir a sostener la recaudación asociada al automóvil. La gran incógnita ya no parece ser si aparecerán nuevos impuestos, sino cuándo decidirá introducirlos cada país.