VALE MÁS QUE MIL LUJOS

Ni pantallas ni autonomía. Lo más bonito del Fiat 500e está escondido en sus puertas

Si tienes un Fiat 500e, tienes varios detalles ocultos que conectan con la herencia de la marca. ¡Descúbrelos!

El nuevo Fiat 500e (2024-2025) no es solo un coche a pilas como dicen algunos, sino que es una carta de amor a Turín y a su propio legado. Los diseñadores podrían haberse limitado a clavarle la pegatina CERO, pero en su lugar han escondido en el habitáculo algunos guiños que conectan directamente al conductor con el mítico "Cinquecento" original de 1957.

Estos detalles, que son conocidos como "Easter Eggs", existen porque Fiat sabe que quien compra un 500e quiere una pieza de diseño con alma y no solo movilidad urbana. Por eso, han aprovechado cada rincón para dejar algunos mensajes ocultos que sólo los dueños más detallistas encontrarán al disfrutar de la dolce vita moderna.

Estos detalles convierten un interior aparentemente sencillo en un pequeño gran museo de la marca. No aparecen en las fichas técnicas pero son los que acaban enamorando al usuario tras meses de uso diario. Vamos a destapar dónde se esconden estos homenajes.

Fiat 500 | Fiat

El homenaje al clásico del 57 en los tiradores de las puertas

El detalle más bonito de este Fiat 500e se encuentra en un lugar de uso constante, y es el interior de las manetas de las puertas. Al ir a abrir desde dentro, en el hueco del tirador, aparece grabado el perfil del Fiat 500 original de 1957 junto a la frase "Made in Torino". Es un toque brillante que sitúa el origen del coche en la mano del conductor para recordarle que este eléctrico es el heredero de aquel utilitario que puso a Italia sobre ruedas hace siete décadas.

Este grabado es una reivindicación del chovinismo italiano frente a la globalización absurda de Stellantis, además, mientras otros modelos del grupo comparten fábricas por todo el mundo, el 500e saca pecho de su cuna en Mirafiori. El incluir la silueta del modelo original es una forma de decir que aunque la tecnología haya evolucionado hacia los vatios. El estilazo italiano del 500 es inmortal.

Para el cliente fiel, el encontrarse con ese cochecito cada vez que baja del vehículo genera un vínculo emocional muy potente que lo diferencia de un coche del montón. Fiat ha entendido que en el sector premium las historias y la herencia son un añadido clave, y pocas hay tan potentes como la del pequeño Cinquecento recorriendo las calles de la Italia de posguerra.

Fiat 500e Turín | Fiat

El horizonte de Turín y el código Panda

Si buscamos la alfombrilla de carga inalámbrica para el móvil con la mirada, nos topamos con otra sorpresa visual, y es que en lugar de una superficie de goma lisa, Fiat ha moldeado la silueta del paisaje de Turín, incluyendo la inconfundible Mole Antonelliana como protagonista. Todo un homenaje artístico a la capital del Piamonte, la ciudad que ha visto nacer y crecer a la marca desde sus inicios.

Esta tradición de "texturizar" el plástico no es nueva porque ya se vio en el Panda, lo que demuestra que los diseñadores de Fiat se divierten rompiendo la monotonía de los materiales. Es una forma inteligente de elevar la calidad percibida del interior sin recurrir a materiales excesivamente caros.

Fiat utiliza el plástico para narrar la procedencia de la máquina de forma magistral. Es un "Easter Egg" que simboliza la resistencia de la identidad local frente a un mundo del automóvil genérico. Al final, los coches que recordaremos no serán los que tenían la pantalla más grande, sino los que, como el 500e, tenían más cosas bonitas que contarnos en cada rincón del habitáculo.

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