CARNET DE CONDUCIR
Sacarse el carnet de conducir se ha convertido en una carrera de paciencia para miles de alumnos. La falta de examinadores ha atascado el examen práctico y la DGT ha empezado a recurrir a jornadas especiales en sábado para reducir las listas de espera.
El gran atasco de la DGT no siempre está en la carretera. A veces está antes, en las autoescuelas, cuando un alumno ya ha aprobado el examen teórico, ha hecho sus prácticas y solo espera una fecha para poder presentarse al práctico. El problema es que, en algunas provincias, esa espera se ha convertido en un cuello de botella enorme.
La falta de examinadores no es nueva, pero la situación ha llegado a un punto en el que Tráfico ha puesto en marcha una medida extraordinaria: organizar exámenes prácticos en sábado, con refuerzos de examinadores voluntarios y convocatorias masivas en zonas amplias, como polígonos o espacios preparados para absorber un gran volumen de pruebas.
La iniciativa forma parte del Plan de Refuerzo Operativo de Exámenes, una medida con la que la DGT intenta dar salida a miles de alumnos que llevan semanas o meses esperando una fecha para examinarse. La idea es sencilla: concentrar más pruebas en jornadas especiales, principalmente los sábados, y mover examinadores de unas provincias a otras cuando sea necesario.
Uno de los ejemplos más llamativos se ha visto en Lleida, donde fueron convocados más de 300 alumnos para examinarse en una misma jornada. La medida se bautizó como un “super sábado” y contó con examinadores desplazados desde otras provincias para reforzar la plantilla local.
El plan también está previsto para otras zonas con mucha presión, como Navarra, Almería o Tenerife. No se trata de cambiar el examen práctico, sino de aumentar la capacidad del sistema para realizar más pruebas en menos tiempo.
Para el alumno, el problema es muy concreto. Aprobar el teórico no garantiza poder examinarse pronto del práctico. Y eso tiene consecuencias. Cada semana de espera puede obligar a dar más clases para no perder soltura, aumentar el coste total del carnet y retrasar planes personales o laborales.
La situación afecta especialmente a quienes necesitan el permiso de conducir para acceder a un trabajo, desplazarse desde zonas mal comunicadas o ganar autonomía en municipios donde el transporte público no resuelve el día a día. En esos casos, el carnet no es un capricho: es una herramienta básica.
Además, el atasco llega en un momento en el que sacarse el carnet ya es caro para muchas familias. Si a las tasas, las clases prácticas y la matrícula se suma una espera larga, el proceso se vuelve todavía más pesado. No es extraño que muchos alumnos acaben buscando provincias con menos demora o preguntándose cuánto tardará la DGT en entregar el permiso una vez aprobado.
Los exámenes masivos en sábado pueden ser una solución útil para reducir parte de la lista de espera, pero difícilmente bastarán por sí solos. El problema de fondo sigue siendo la falta de personal, las jubilaciones, las bajas prolongadas y la dificultad para cubrir plazas en determinadas provincias.
De hecho, el examen práctico no es un trámite cualquiera. Como ya hemos contado al explicar en qué consiste ahora el examen práctico del carnet de conducir, cada prueba exige un examinador, un profesor, un vehículo y un tiempo mínimo de circulación real. No se puede multiplicar indefinidamente el número de exámenes sin reforzar también el sistema que los sostiene.
Por eso los “super sábados” pueden servir como plan de choque, pero no como solución definitiva. Ayudan a liberar presión, dan salida a alumnos que llevan demasiado tiempo esperando y permiten aprovechar mejor los recursos disponibles. Pero si la demanda sigue creciendo y las plantillas no aumentan, el atasco puede volver a reproducirse.
La buena noticia es que la DGT ha empezado a mover ficha. La mala es que sacarse el carnet de conducir, para muchos alumnos, ya no depende solo de estudiar, practicar y aprobar. También depende de encontrar un hueco en un sistema que lleva tiempo funcionando al límite.