EL VERDADERO TESLA ROADSTER
Sale a la luz el Tesla Roadster que no se presentó: más barato y menos potente, con menos cualidades, aunque con más de 1.000 CV
Tesla estudia una versión más asequible del Roadster, con unos 1.090 CV y sin algunas de sus tecnologías más espectaculares. La variante Standard podría convertirse en la puerta de entrada al deportivo eléctrico de Musk.
El Tesla Roadster ha sido uno de los coches más espectaculares que hemos visto en los últimos años. Su presentación, el pasado 15 de octubre, nos dejó imágenes difíciles de creer: un deportivo eléctrico capaz de circular boca abajo, saltar por los aires y realizar maniobras propias de una película de ciencia ficción. Sin embargo, el Roadster que realmente podría llegar a las calles sería bastante diferente.
Franz von Holzhausen, jefe de diseño de Tesla, ha revelado a MotorTrend la existencia de una posible cuarta versión denominada Standard. Una variante más económica que el Performance, que prescindiría de algunas de sus tecnologías más sorprendentes. Y aunque todavía no está confirmada para producción, podría ser precisamente el Tesla Roadster más viable para fabricar, homologar y vender.
El verdadero Roadster que Tesla tenía preparado
La presentación del Tesla Roadster fue, ante todo, una extraordinaria demostración tecnológica y también una enorme campaña publicitaria. Tesla consiguió que todo el mundo hablase de un coche que, después de nueve años de retrasos, continúa siendo un prototipo. Y lo hizo mostrando unas capacidades que difícilmente encontraremos en un vehículo de producción convencional.
El fabricante anunció tres variantes. La primera, Performance, sería la más cercana a un deportivo de calle, con aproximadamente 1.360 CV y un sistema de succión capaz de multiplicar su adherencia. Sin embargo, incluso esta versión plantea importantes interrogantes sobre su homologación, especialmente por sus sistemas aerodinámicos y sus extraordinarias prestaciones.
Por encima aparece el Thrust, equipado con propulsores de gas frío desarrollados con tecnología de SpaceX. Su planteamiento está mucho más orientado a los circuitos, donde podría aprovechar una aceleración de 0 a 96 km/h inferior a 0,9 segundos. Finalmente, el Rocket representa la máxima expresión del proyecto: un monoplaza capaz de despegar, maniobrar en el aire y realizar acrobacias. Una proeza de ingeniería cuya comercialización parece mucho más incierta.
Y entonces aparece el Standard. Un Roadster que podría desarrollar unos 1.090 CV, sin propulsores aeroespaciales ni sistemas de succión. Todavía no sabemos hasta qué punto Tesla tiene preparada esta configuración, pero resulta razonable pensar que sería mucho más sencilla de llevar a producción que las versiones mostradas durante la presentación.
Adiós al problema para la homologación
Una de las características más impresionantes del Roadster es su sistema de succión, que utiliza cuatro ventiladores para extraer aire de debajo del vehículo y generar una enorme fuerza de adherencia. Gracias a esta tecnología, Tesla ha conseguido demostrar que su deportivo puede mantenerse pegado a una superficie incluso cuando está completamente boca abajo.
Pero su verdadera utilidad estaría en las curvas. Este sistema podría permitir al Roadster tomar curvas a velocidades extraordinarias, con una aceleración lateral muy superior a la habitual en un coche deportivo. El problema es que aprovechar semejante capacidad no sería nada sencillo.
Un vehículo que cambia de dirección con tanta violencia puede exigir una preparación física y unos reflejos excepcionales. La respuesta del coche podría superar fácilmente las capacidades de un conductor convencional, especialmente en un circuito. Además, un sistema de adherencia tan extremo introduce nuevas cuestiones de seguridad, como qué ocurriría ante una pérdida repentina de succión.
Todo ello complicaría potencialmente la homologación del Roadster para circular por carreteras públicas. No significa que la tecnología sea imposible de homologar, pero sí que requeriría demostrar su seguridad en diferentes situaciones de conducción.
Prescindir de ella permitiría a Tesla eliminar uno de los elementos técnicamente más complejos y reducir considerablemente las dificultades del proyecto. Eso sí, supondría renunciar a una de las innovaciones más extraordinarias que hemos visto en un automóvil. Como ya contamos tras la presentación del Roadster capaz de volar, Tesla ha llevado la ingeniería del automóvil a unos límites difíciles de imaginar hace apenas unos años.
Más de 1.000 CV y un precio inferior: el Roadster que tendría sentido fabricar
Que el Standard sea el menos potente no significa que vaya a ser lento. Los aproximadamente 1.090 CV que se le atribuyen lo situarían por encima de numerosos superdeportivos de combustión y entre los eléctricos más prestacionales del mercado.
También permitiría reducir costes de fabricación, peso y complejidad mecánica. Sin los ventiladores de succión, la aerodinámica activa más sofisticada ni los propulsores de gas frío, Tesla tendría un vehículo mucho más convencional, aunque extraordinariamente rápido.
Por ahora, no existe un precio oficial ni una confirmación de que el Roadster Standard vaya a comercializarse. Tesla tampoco ha terminado de resolver las incógnitas sobre las versiones superiores. Elon Musk mantiene 2028 como objetivo para el inicio de producción, después de una larga sucesión de aplazamientos que ya hemos analizado en la historia de retrasos del Tesla Roadster.
La paradoja es evidente. Tesla ha utilizado un automóvil capaz de volar y circular boca abajo para demostrar hasta dónde puede llegar su tecnología. Pero el Roadster que finalmente termine en los garajes de sus clientes podría ser precisamente el que renuncie a todo eso. Menos espectacular, pero mucho más cercano a convertirse en un coche de verdad.