FULL SELF DRIVING
Tesla suma otro país europeo a la lista de mercados que permiten usar su conducción asistida FSD
Eslovaquia ha dado luz verde preliminar al sistema Full Self-Driving (FSD Supervised) de Tesla, que ya puede utilizarse en las carreteras del país.
Eslovaquia ha dado luz verde preliminar al sistema Full Self-Driving (FSD Supervised) de Tesla, que ya puede utilizarse en las carreteras del país. La decisión amplía el mapa europeo de esta tecnología, que sigue avanzando en distintos mercados mientras España permanece a la espera de una decisión que permita su utilización.
Con esta autorización, Eslovaquia se incorpora al grupo de países europeos que han reconocido la homologación del sistema. La lista incluye a Países Bajos, Bélgica, República Checa, Dinamarca, Croacia, Lituania, Eslovenia y Estonia. Países Bajos fue uno de los últimos en dar el paso, en abril, a través de su autoridad de homologación de vehículos, la RDW.
El FSD Supervised permite automatizar buena parte de las tareas habituales al volante, tanto en ciudad como en carretera. El sistema puede gestionar la aceleración y la frenada, realizar giros y cambios de carril, afrontar intersecciones y responder a señales de tráfico y semáforos, siguiendo la ruta introducida por el conductor. Para ello, Tesla recurre a cámaras y redes neuronales que interpretan el entorno y permiten tomar decisiones durante la marcha.
Pero el nombre Full Self-Driving no significa que el coche pueda circular sin supervisión. La tecnología sigue estando clasificada como un sistema de asistencia a la conducción y exige que el conductor permanezca atento y preparado para intervenir en cualquier momento.
Así lo ha recordado el ministro de Transportes eslovaco, Jozef Ráž, quien ha advertido de que no se trata de un sistema de conducción totalmente autónoma.
El responsable también ha explicado que el vehículo vigila la atención del conductor, emite avisos cuando detecta una supervisión insuficiente y puede desactivar la función si resulta necesario. La responsabilidad de la conducción sigue recayendo en la persona que ocupa el puesto de conductor.
La expansión del FSD por Europa depende, en parte, del reconocimiento de las homologaciones entre los Estados miembros. Este mecanismo permite que la autorización concedida en un país pueda tener efectos en otros mercados, aunque el proceso regulatorio sigue avanzando de forma desigual.