El encender nuestro vehículo es un proceso que a estas alturas ya consideramos rutinario: lo abrimos, introducimos la llave y giramos hasta que se encienden todos los testigos. Posteriormente, volvemos a girar y nuestro coche ya está en marcha. Todo esto, incluso, se puede reducir a la simple pulsación de un botón si nuestro vehículo equipa un sistema de arranque sin llave.
Es un procedimiento al que no damos la mayor importancia, y que realizamos de forma automática sin fijarnos nunca -o casi nunca- en todos los testigos de control que se encienden brevemente cuando ponemos en marcha nuestro coche. Sin embargo, algunos de esos testigos se nos pueden encender en marcha, y conviene hacerles caso si no queremos que nuestro coche se averíe de forma muy grave. Todos los detalles en este vídeo. ¡Dale al play!