NUEVO COSTE PARA PETROLERAS
Si tienes un coche de gasolina o diesel, esta nueva norma en España puede hacer que tú acabes pagando los cargadores eléctricos
España crea un sistema para que los operadores de recarga eléctrica vendan créditos a los proveedores de combustible. La norma no sube directamente la gasolina, pero el coste podría terminar repercutiendo en los conductores.
Si tienes un coche de gasolina o diésel, una nueva norma aprobada en España podría afectarte aunque nunca hayas utilizado un cargador eléctrico. El Gobierno ha creado las bases de un sistema mediante el cual los operadores de recarga podrán obtener ingresos de las empresas que comercializan combustibles.
Eso no significa que se haya aprobado un nuevo impuesto sobre cada litro de gasolina ni que el precio del combustible vaya a subir automáticamente. Sin embargo, las petroleras tendrán que asumir nuevas obligaciones para reducir las emisiones asociadas a la energía que venden y, si deciden comprar estos créditos, podrían trasladar parte del coste al surtidor.
La nueva norma no crea una tasa directa sobre la gasolina
El Gobierno ha aprobado el Real Decreto 611/2026, que establece una nueva estructura de objetivos para reducir las emisiones del transporte entre 2027 y 2040. Las obligaciones recaerán sobre los proveedores de energía y combustibles empleados en el transporte por carretera, la navegación, la aviación y el ferrocarril no electrificado.
En el caso de la carretera, entre los sujetos obligados se encuentran las compañías que introducen gasolina, gasóleo y otros combustibles en el mercado. Estas empresas tendrán que demostrar progresivamente que la energía que comercializan genera menos emisiones.
La norma no establece que deban cobrar una cantidad adicional a los conductores. Tampoco fija un recargo por litro ni introduce una tasa específica en las gasolineras. Por tanto, no puede afirmarse que el Gobierno haya ordenado subir el precio de la gasolina o el diésel.
Lo que sí hace es imponer a los proveedores unas obligaciones que pueden generar costes adicionales. Y uno de los mecanismos que podrán utilizar para cumplirlas consiste, precisamente, en pagar por la electricidad renovable consumida por los coches eléctricos.
Así funcionan los nuevos e-credits
La principal novedad es la creación de los llamados créditos de electricidad renovable o e-credits. Con este mecanismo, los operadores de los puntos de recarga podrán generar certificados por la electricidad renovable que suministren a los vehículos eléctricos.
Esos certificados podrán transferirse a las empresas obligadas a cumplir los objetivos de descarbonización. En términos sencillos, una petrolera podrá comprar los créditos generados por un operador de recarga y utilizarlos para acreditar que ha contribuido a introducir más energía renovable en el transporte.
El dinero no saldrá directamente de un impuesto pagado por el propietario de un coche de gasolina. Se tratará de una transacción entre empresas:
- Los operadores de recarga suministran electricidad renovable
- La energía consumida permite generar e-credits
- Los proveedores de combustible pueden adquirir esos créditos
- Los créditos les ayudan a cumplir sus obligaciones de descarbonización
- Los operadores de recarga reciben ingresos adicionales
El propio Ministerio para la Transición Ecológica señala que este sistema pretende proporcionar una nueva fuente de ingresos a los operadores de puntos de recarga. En la práctica, parte del dinero aportado por las empresas que venden combustibles fósiles servirá para mejorar la rentabilidad del negocio de la recarga eléctrica.
¿Por qué podrías terminar pagándolo tú?
Las petroleras no obtienen el dinero de la nada. Sus ingresos proceden principalmente de la venta de combustibles y de los productos y servicios comercializados en sus estaciones. Si sus costes aumentan, tienen varias posibilidades: asumirlos reduciendo sus márgenes, compensarlos mediante otras áreas de negocio o trasladarlos total o parcialmente a los precios.
Por eso existe la posibilidad de que una parte del coste de los e-credits termine incorporándose al precio de la gasolina o el diésel. No sería un impuesto identificado en el recibo ni una cantidad fija añadida por orden del Gobierno, sino una posible repercusión comercial de los nuevos costes regulatorios.
Sin embargo, todavía no sabemos si sucederá ni cuánto podría representar. El impacto dependerá de factores que aún deben concretarse:
- El precio que alcancen los e-credits
- La cantidad de créditos que necesite comprar cada compañía
- La competencia existente entre las estaciones de servicio
- Los márgenes comerciales de los proveedores
- Las demás vías disponibles para reducir emisiones
Por tanto, sería incorrecto asegurar que la gasolina subirá una cantidad determinada como consecuencia de esta norma. Lo riguroso es decir que se introduce un coste potencial que las compañías podrían terminar repercutiendo sobre sus clientes.
Las petroleras no estarán obligadas a comprar únicamente estos créditos
Otro matiz importante es que los e-credits no serán la única herramienta disponible. Los proveedores podrán cumplir sus objetivos mediante la introducción de biocarburantes avanzados, biogás, hidrógeno renovable, combustibles sintéticos y otros combustibles con una menor huella de carbono.
La compra de créditos asociados a la electricidad será una opción dentro de un sistema más amplio. Cada empresa decidirá qué combinación resulta más económica para alcanzar las reducciones exigidas.
Esto significa que no todo el coste de la descarbonización dependerá de los cargadores eléctricos. Las compañías ya incorporan biocombustibles a la gasolina y al gasóleo, y previsiblemente tendrán que aumentar progresivamente la presencia de alternativas renovables.
En cualquier caso, todas estas soluciones tienen un coste. Incluso aunque una petrolera decida no comprar muchos e-credits, tendrá que invertir o pagar por otras fórmulas que le permitan cumplir los objetivos legales.
Los conductores de coches eléctricos también podrían beneficiarse
El sistema está diseñado para mejorar la rentabilidad de los operadores de recarga. Hasta ahora, uno de los principales problemas para desplegar cargadores en determinadas zonas es que el número de usuarios no siempre permite recuperar rápidamente la inversión.
Los ingresos obtenidos mediante los créditos podrían hacer viables estaciones que actualmente no resultan rentables, especialmente en carreteras secundarias, municipios pequeños o zonas con una baja densidad de vehículos eléctricos.
También podrían permitir que algunos operadores reduzcan o contengan sus tarifas. No obstante, del mismo modo que no puede garantizarse una subida de la gasolina, tampoco puede asegurarse que los ingresos adicionales vayan a traducirse directamente en recargas más baratas.
Las empresas podrían emplear el dinero para ampliar su red, mantener las instalaciones, mejorar su potencia, recuperar inversiones anteriores o aumentar sus márgenes.
No notarás ningún cambio inmediato al repostar
La aprobación del real decreto no implica que los precios vayan a cambiar de un día para otro. El sistema necesita un desarrollo posterior que determine cómo se generan, certifican, transfieren y contabilizan los créditos.
La norma establece las bases regulatorias, pero todavía será necesario definir buena parte del funcionamiento práctico del mercado. Hasta que eso ocurra, no podrá calcularse con precisión cuánto dinero moverán los e-credits ni qué impacto tendrán sobre las cuentas de las petroleras.
Por eso, la conclusión debe ser prudente. España no ha aprobado una tasa para que los propietarios de coches de gasolina paguen directamente los cargadores eléctricos. Pero sí ha creado un mecanismo por el que las empresas que venden gasolina y diésel podrán aportar dinero a los operadores de recarga.
Y si esas compañías deciden trasladar el nuevo coste a sus precios, los conductores de vehículos de combustión podrían acabar financiando indirectamente la expansión de la movilidad eléctrica cada vez que llenen el depósito.