EL URBANO DE HONDA Y SU VERSIÓN DEPORTIVA
El Jazz ha recuperado posicionamiento en el mercado español durante el 2025. Poco tiempo atrás había mejorado integralmente. Su variante Sport es precio-calidad.
En un contexto de mercado secundario –pues la marca apuesta todo a Japón y Norteamérica, principalmente–, el Honda Jazz es uno de esos regionales que rápidamente asocias a la gama europea, si bien en otros reductos clave, como el propio japonés y el chino –en los sudamericanos y en el estadounidense se ha descontinuado años atrás–, se mantiene vigente bajo el nombre Fit. Y en un escenario de inocuo volumen de ventas, al menos en 2025 recuperó algo de prestigio en relación con el desempeño comercial de los modelos de la firma con mayor demanda en España.
Después de temporadas desplazado por SUV de segmentos superiores, al cierre del año pasado solo el Civic y el SUV compacto HR-V superaron los casi 1.000 ejemplares del apuesto hatchback perteneciente al segmento B, que, sin ir tan atrás en el tiempo, con el modelo 2024 había recibido un lavado de cara con el que no solo aumentó su atractivo, sino que mejoró sus condiciones mecánicas. En especial, el acabado Sport, el más deportivo y que hoy el Honda Jazz español anuncia como su tope de gama.
Con aquella actualización integral lanzada durante el segundo semestre del 2023, el Jazz, caracterizado por su esquema fullhybrid –el conjunto de una batería de iones de litio, dos motores eléctricos y uno de combustión–, dio un paso en niveles de potencia. De los 97 CV del 1.5 de gasolina a unos 107 CV, en tanto que el eléctrico que oficia de propulsor –el otro actúa como generador– escaló a los 122 caballos actuales. En términos de cifras, el Sport no varió respecto de la versión básica, pero sí lo hizo en beneficio de la calidad de conducción.
Por un lado, el motor de gasolina, que entra en acción ya sea para acompañar al eléctrico o para tomar las riendas de la propulsión en situaciones de velocidad crucero o a altas velocidades, amplió el régimen máximo de revoluciones y optimizó la capacidad de respuesta. Por su parte, se optimizó la rigidez con nuevos amortiguadores y aumentando el índice de compresión de la suspensión trasera un 20 %. El resultado es una mejor tracción y una mayor velocidad en curvas.
En general, el coche elevó la vara de su conjunto de elementos exteriores. La evolución más atinada fue la de su frontal, donde el Honda Jazz pasó a lucir una calandra principal con rejilla a rombos y una inferior de tono deportivo. El Sport, en cuanto a acabado exterior e interior, sacó una ventaja de la variante Advance al salir de fábrica con espejos retrovisores en negro brillante para contrastarle a la pintura de carrocería y con un tapizado de asientos en ante sintético negro y piel sintética gris.
Un etiqueta ECO que aporta interesantes aptitudes de manejo mediante este tope de gama Sport, que aún en dicha faceta no va más allá de los 4,7 l/100 km en cuanto a consumo combinado y cuyo precio se coloca sobre los 26.000 euros. Aunque no goce de la popularidad de referentes del segmento como el Toyota Yaris, que en modo GR Sport se anuncia hoy unos 1.500 euros más barato, este urbano deportivo tiene con qué defenderse en materia funcional.