LA TRAMPA PELIGROSA

El truco para evitar las multas de los radares se está poniendo de moda, pero basta con que la Policía mire tu matrícula para arrepentirte

Hay conductores cubriendo con spray o láminas sus matrículas para engañar a los radares. Pero la multa puede ser mucho más fácil de recibir incluso que la del exceso de velocidad.

Los radares son probablemente uno de los elementos que más picaresca generan entre algunos conductores. Avisadores, detectores, inhibidores y todo tipo de supuestos trucos han prometido durante años hacer prácticamente invisible un coche ante los sistemas de vigilancia. Ahora vuelve a ganar popularidad una solución mucho más sencilla: aplicar sobre la matrícula un spray especial o colocar una lámina que refleje la luz.

La teoría parece sencilla. La matrícula continúa siendo aparentemente legible a simple vista, pero cuando una cámara utiliza un flash o determinadas condiciones de iluminación, el reflejo impediría distinguir correctamente alguno de sus números y letras. Sobre el papel puede parecer el truco perfecto. En la práctica, hay muchos motivos para no acercarse siquiera a este tipo de productos.

Coche sin matrícula | GETTY

Una matrícula que parece normal... hasta que recibe el flash

El funcionamiento que prometen estos productos se basa generalmente en modificar la manera en la que la superficie de la matrícula refleja la luz. Existen desde aerosoles aparentemente transparentes hasta películas adhesivas que se colocan sobre determinados caracteres.

Su objetivo es que una fotografía tomada en determinadas condiciones quede sobreexpuesta en la zona de la matrícula y resulte imposible identificar correctamente el vehículo.

Conviene, además, desconfiar de las demostraciones que circulan por Internet. Los sistemas utilizados para controlar el tráfico no funcionan todos de la misma manera ni emplean necesariamente las mismas cámaras, iluminación o tratamiento de imagen.

Por tanto, instalar uno de estos sistemas ni siquiera garantiza que una matrícula vaya a resultar ilegible para un radar. Pero ese probablemente sea el menor de los problemas.

Radar de tráfico | DGT

El radar no es el único que puede descubrir el truco

El mayor error consiste en pensar únicamente en la fotografía del radar. La matrícula sigue estando físicamente instalada en el coche y circulando todos los días delante de agentes de la Guardia Civil, policías nacionales, policías autonómicas y policías locales.

Una película adhesiva, un recubrimiento extraño, unos caracteres con un acabado diferente o cualquier modificación que dificulte la identificación del vehículo puede levantar sospechas durante un simple control de tráfico.

Y para descubrirlo no necesariamente hace falta que el conductor sea sorprendido circulando a 180 km/h.

Puede ocurrir durante un control rutinario, después de cometer cualquier otra infracción o incluso al encontrarse el vehículo estacionado. La Ley de Tráfico establece expresamente que el conductor debe comprobar que las placas de matrícula no presentan obstáculos que impidan o dificulten su lectura e identificación.

Es decir, llevar una matrícula que no pueda identificarse correctamente ya puede convertirse por sí mismo en un problema.

Guardia Civil | iStock

De intentar ahorrarte una multa a meterte en un problema mucho mayor

No todas las situaciones relacionadas con una matrícula ilegible reciben necesariamente el mismo tratamiento. Una placa accidentalmente cubierta de barro no es lo mismo que instalar deliberadamente un sistema cuyo objetivo sea impedir que las cámaras identifiquen el vehículo.

Incumplir la obligación de mantener la matrícula visible puede ser sancionado como una infracción grave. La situación puede complicarse mucho más cuando existe una modificación deliberada destinada a interferir con los sistemas de vigilancia.

La legislación española considera infracción muy grave conducir un vehículo que tenga instalados inhibidores o cualquier otro mecanismo encaminado a interferir en el correcto funcionamiento de los sistemas de vigilancia del tráfico. Para esta infracción se contempla una sanción de 6.000 euros, además de la pérdida de seis puntos del permiso de conducir.

La consideración concreta de una lámina o un recubrimiento aplicado sobre una matrícula dependerá de las características del dispositivo y de cómo sea calificada la conducta por la autoridad. Pero hay una diferencia evidente entre encontrarse accidentalmente con una placa sucia y haber comprado e instalado deliberadamente un producto comercializado precisamente para evitar la identificación del vehículo.

Y ahí está precisamente el enorme riesgo de este supuesto truco.

Matricula | Centímetros Cúbicos

El producto puede convertirse en la prueba de tus intenciones

Una matrícula puede ensuciarse. También puede quedar parcialmente cubierta accidentalmente o deteriorarse con el paso del tiempo. Pero resulta mucho más difícil justificar una lámina colocada estratégicamente sobre determinados caracteres o un tratamiento aplicado expresamente sobre la placa.

Al fin y al cabo, estos productos tienen una finalidad bastante evidente: conseguir que los sistemas automáticos de captación de imágenes tengan dificultades para identificar correctamente el vehículo.

Por eso, aunque alguien haya comprobado con su propio teléfono que el sistema aparentemente funciona, eso no convierte el truco en una especie de salvoconducto contra las multas.

De hecho, la propia Ley de Tráfico permite la inmovilización de un vehículo cuando esté equipado con mecanismos o sistemas encaminados a eludir la vigilancia de los agentes y los medios de control mediante captación de imágenes.

Y existe otro problema todavía más evidente: en España hay cada vez más cámaras.

Así es el radar que ya te multa en España a un kilómetro de distancia y sin que lo veas venir España multándote desde más de un kilómetro | Generada por IA

Radares, cámaras de tráfico y ZBE: cada vez dependemos más de la matrícula

La matrícula ya no sirve únicamente para que un radar envíe una multa por exceso de velocidad. Las cámaras son utilizadas para controlar accesos restringidos, zonas de bajas emisiones, carriles reservados y otras muchas situaciones relacionadas con la circulación.

Intentar alterar deliberadamente su lectura supone, por tanto, enfrentarse a un sistema de vigilancia mucho más amplio que un simple radar colocado en una carretera.

Además, un vehículo cuya matrícula genera reiteradamente problemas de identificación puede llamar precisamente más la atención de los agentes, consiguiendo el efecto contrario al que buscaba originalmente su propietario.

Nuevos límites de velocidad | Diario Motor

El mejor sistema para evitar una multa de radar sigue siendo mucho más sencillo

Hay también una cuestión de seguridad evidente. Un producto que promete permitir circular por encima de los límites de velocidad sin ser identificado no elimina las consecuencias físicas de hacerlo.

Puede que una cámara no consiga leer una matrícula. Eso no reduce la distancia de frenado, no mejora el agarre de los neumáticos y tampoco evita un accidente.

Por eso resulta especialmente difícil entender que alguien pueda asumir el riesgo de modificar deliberadamente la matrícula para evitar una sanción que, en muchos casos, sería considerablemente inferior a las consecuencias que puede acarrear el propio sistema utilizado para intentar esquivarla.

El supuesto truco de las láminas y los sprays antirradar puede parecer ingenioso en un vídeo de pocos segundos. Pero basta con que no funcione una sola vez, o con que un agente detecte que hay algo extraño en la matrícula, para que el ahorro prometido desaparezca completamente.

Al final, el sistema más fiable para conseguir que una fotografía de radar no termine convirtiéndose en una multa continúa siendo exactamente el mismo de siempre: respetar el límite de velocidad.