Logros del siglo XX
Cómo un eclipse de sol ayudó a probar las teorías de la relatividad de Albert Einstein
Las teorías de la relatividad —la especial y la general— modificaron la concepción del universo. Albert Einstein desarrolló una serie de preceptos que, poco después, pudieron ser comprobados: fue durante un eclipse de sol.
En 1905, Albert Einstein desarrolló la Teoría de la Relatividad Especial, una serie de fundamentos que establecían que el tiempo y el espacio no son absolutos, sino relativos y dependientes del observador. Diez años después, en 1915, publicó la Teoría de la Relatividad General, la descripción moderna de la gravedad, que corrige la gravedad newtoniana e interpreta la interacción gravitatoria como la curvatura del espacio-tiempo. Ambas eran teorías, y combinadas hacen que la Teoría de la Relatividad de Einstein, que en realidad son dos teorías, se haya convertido en uno de los principales logros científicos e intelectuales del siglo XX.
Pero nacieron como teorías, que hubo que confirmar después. En febrero de 1919, dos equipos de astrónomos de los observatorios de Greenwich y Cambridge (Reino Unido) partieron uno hacia Sobral (Brasil) y otro hacia la isla de Príncipe (Santo Tomé y Príncipe) para fotografiar un eclipse solar mientras cruzaba Sudamérica, el océano Atlántico y África. El objetivo de estas expediciones, organizadas por Frank Dyson del Real Observatorio de Greenwich y Arthur Eddington de la Universidad de Cambridge, era poner a prueba la Teoría de la Relatividad General que Albert Einstein había publicado cuatro años antes y que todavía era vista con cierto escepticismo entre los científicos.
El 29 de mayo de 1919 tenía lugar ese eclipse solar que ofrecía una oportunidad única para verificar la desviación de la luz por la gravedad. Según explican desde la enciclopedia Britannica, la teoría de Einstein predecía que los rayos de luz que pasaran cerca de un cuerpo grande en el espacio se curvarían visiblemente al seguir la curvatura del espacio-tiempo creada por la masa del cuerpo. En el caso de un rayo de luz proveniente de una estrella distante que pasa cerca del sol, Einstein calculó una desviación de 1,75 segundos de arco.
La teoría de Einstein era imposible de comprobar en condiciones normales, porque la luz solar opaca la luz de las estrellas cercanas, haciéndolas invisibles a ojos de los terrestres. Sin embargo, la oscuridad de un eclipse permitiría a los astrónomos observar y fotografiar el campo estelar alrededor del Sol. Al comparar estas fotografías con otras imágenes de referencia tomadas de noche, sería posible medir cuánto había desviado la luz de las estrellas la presencia del Sol. Casualidades de la vida: aquel día, un cúmulo de estrellas brillantes, las Híades, aparecían cerca del Sol durante el eclipse.
Aunque estos equipos no lo tuvieron fácil —el de Sobral tuvo que recurrir a un telescopio de reserva de menor calidad, mientras que el de Príncipe se enfrentó a un cielo nublado—, ambos lograron fotografiar el cielo durante el eclipse. Después de varios meses de análisis, Eddington y Dyson anunciaron que sus hallazgos respaldaban la Teoría de la Relatividad General, lo que elevó a Einstein, que por aquel entonces era un físico moderadamente conocido, a la fama mundial.