Contagio

El infectólogo Eduardo López señala que un barco "es un buen lugar para transmitir hantavirus" por compartir espacios cerrados

El científico indica que, en Argentina, el hantavirus solo se transmite a través de unos roedores silvestres llamados ratones de cola larga que son asintomáticos, pero tienen el virus en su sangre y lo eliminan a través de las heces o la orina.

Más Vale Tarde conecta con Eduardo López, infectólogo y profesor de Medicina en la Universidad del Salvador de Buenos Aires. Desde la Organización Mundial de la Salud han manifestado que es posible que el paciente que podría haber originado el brote de hantavirus se contagió en Argentina, en concreto, en un vertedero de Ushuaia al que acudió para ver aves.

Cristina Pardo plantea al experto cómo se habrían podido contagiar en ese lugar. Este explica que "el único reservorio que hay del hantavirus son los roedores silvestres que, en el caso de Argentina, es un ratón de cola larga". "Las aves carroñeras no llevan el virus", añade, "pero estos roedores salvajes portan el virus de manera asintomática y lo eliminan por orina, excrementos o saliva".

López indica que "hasta hoy, en los úlitmos ocho o diez años, en Tierra del Fuego, cuya capital es Ushuaia, no ha reportado un caso de hantavirus". El científico señala que se deben esperar los resultados para tener la plena seguridad de que "ese vertedero sea el responsable del contagio".

El infectólogo, a pesar de ello, señala que esa pareja holandesa "sí que ha recorrido tanto zonas chilenas como argentinas donde hay hantavirus, entonces es posible que en alguna de estas zonas se hayan contagiado".

Algo que podría apoyar la hipótesis de que el contagio se produjo en Ushuaia, es que el periodo de incubación del hantavirus está entre los 21 o 28 días, aunque algunos autores habla de hasta 40 días. "Se debería hacer una trazabilidad a personas que, lamentablemente, no nos pueden contestar porque han fallecido", añade.

"Lo que sí es cierto, es que este hantavirus variedad Andes puede transmitirse persona a persona", señala, "y el barco es un buen lugar para transmitir, porque convive horas en lugares cerrados y, a favor de que hubo transmisión persona a persona, es que hasta el médico del crucero se enfermó".

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