TODO UN ECOSISTEMA CULTURAL
El jardín de Alfonso XIII que se convirtió en un refugio musical (y climático): se cumplen diez años de las Noches del Botánico
El contexto Van Morrison, Patti Smith, Pretenders, Pixies, Norah Jones... Artistas nacionales e internacionales tienen cada año una cita marcada en la agenda, un festival que sienten ya como casa por la cercanía con el público y por un 'marco real' (el jardín botánico de la UCM) difícil de igualar.
Resumen IA supervisado
Las Noches del Botánico en Madrid ofrecen un refugio cultural y climático durante las sofocantes noches de verano. Celebrado en el Jardín Botánico de la Universidad Complutense, este festival fusiona música, naturaleza y sostenibilidad, destacando por su respeto al entorno natural. Desde su inicio hace diez años, ha acogido a artistas como Bob Dylan, Patti Smith y Kiki Morente, convirtiéndose en un evento esencial del verano madrileño. Con un aforo limitado a 7.000 personas, el festival mantiene una atmósfera íntima y única, consolidándose como una cita imprescindible en el panorama musical y cultural de la ciudad.
* Resumen supervisado por periodistas.
Las noches de calor sofocante, y ventilador, son cada vez más frecuentes en junio y julio. No es novedad. Pero, desde hace diez años, hay una cita en Madrid que te permite hacer la velada más llevadera. Las Noches del Botánico, un refugio climático, un oasis pequeñito donde los acordes y las letras se asoman (y dan cobijo) entre los árboles.
Este espacio 'real' no es nuevo para los madrileños. Era 1927 cuando la Junta de la Ciudad Universitaria de Moncloa, dirigida por el rey Alfonso XIII, encargó al arquitecto Modesto López de Otero la planificación general del entorno, respetando una zona central en la que se ubicaría un Jardín Botánico. No obstante, no fue hasta 1997 cuando se puso en marcha el proyecto definitivo bajo la dirección de Fernando Gil-Albert. Así, este Jardín Botánico de la UCM fue inaugurado en 2001.
Se abría así el siglo XXI con una inyección de cultura y ecología necesaria en la Ciudad Universitaria madrileña, dotando a aquella zona en la que se sucedían las moles arquitectónicas de las diferentes facultades de un espacio donde resguardarse, pasear y disfrutar de un momento de respiro. 50.000 metros cuadrados donde poder caminar entre más de 800 especies botánicas diferentes.
Especies, por cierto, que son lo más importante del recinto de las Noches del Botánico. Mucho más que los artistas, los trabajadores o el público que se pasea por este festival. Tanto es así que el graderío que se instala cada verano está construido con una forma concreta (y supervisado por los técnicos del Jardín) para salvaguardar los árboles de la zona y que no sufran ningún percance. De hecho, es el único festival que se creó y se realiza en colaboración con una universidad pública. Cada paso que se da, cada mejora que se realiza en el recinto, se hace la mano de la Universidad Complutense, para que el equilibrio y la salud del jardín esté siempre a salvo.
Porque las Noches del Botánico están íntimamente ligadas al espacio en el que se celebra. Las praderas de césped, los árboles y las plantas que rodean cada paso de quien se acerca a ver un concierto son tan esenciales en su experiencia como la música que suena o los productos que se pueden consumir.
Un festival que se siente casa
"Es un placer estar aquí y que cuenten con nosotros. Este escenario es todo un lujo, una joya". Así agradeció Carlos Tarque que la organización contara con M-Clan para la edición de este año. Lo hizo justo antes de bajarse del escenario a cantar con el público. Un gesto que permitió la cercanía del escenario con la pista y la grada (apenas 30 metros de distancia). De hecho, y como una prueba más de que el festival se siente casa, Alejo Stivel también se animó a cantar con la banda. El compositor argentino era uno más entre los asistentes (como bien delataba su cómodo look) y quiso divertirse con la banda.
Y es que durante los dos meses que dura el festival es habitual ver a artistas como Amaral, Leiva, Iván Ferreiro o los componentes de Sidecars paseando por el jardín y disfrutando del cartel. Además, este año ha sido el escenario escogido para estrenar la gira del 30 aniversario de 'Omega', el disco de Enrique Morente y Lagartija Nick que rompió moldes y reventó las costuras del flamenco desde Granada. Así, los versos de Federico García Lorca y Leonard Cohen sonaron en el jardín esta vez en la voz de Kiki Morente, hijo del cantaor.
En estos años, Robert Plant, Bob Dylan, Van Morrison, Patti Smith o Pixies también han acudido a un festival que demuestra que música, cultura y sostenibilidad pueden (y deben) ir de la mano.
Uno de sus grandes hitos es haber celebrado sus diez años de historia en ese mismo espacio. Esa identidad tan marcada ha permitido que a pesar de ser un festival de pequeño formato, con un aforo diario que no supera las 7.000 personas (4.000 personas de pie y 2.500 sentadas), se consolide como una de las citas imprescindibles de la temporada. Y ya van 10 años y que cumplan muchos, muchos más.