Discípulos del gran maestro
Luis Piedrahita y Jorge Blas recuerdan a Juan Tamariz: "Cada vez que sacaba una baraja de cartas el mundo era un lugar mejor"
"Probablemente dentro de cinco años un mago coreano abra un libro coreano de Juan Tamariz y aprenda algo genial", comenta Jorge Blas, que junto a Luis Piedrahita recuerdan la influencia y el legado de Juan Tamariz, uno de los últimos grandes maestros de la magia a nivel mundial.
Más Vale Tarde recuerda a Juan Tamariz, el mítico mago que fallecía ayer en Madrid a los 83 años, con dos de sus aprendices más célebres: Luis Piedrahita y Jorge Blas.
"Era la alegría personificada, tenía esa frase de 'esto es para pasarlo bien' y cada vez que sacaba una baraja de cartas el mundo era un lugar mejor", comenta Piedrahita, mientras que Blas señala que el legado de Tamariz va mucho más allá de sus actuaciones: "Probablemente dentro de cinco años un mago coreano abra un libro coreano de Juan Tamariz y aprenda algo genial", comenta.
Piedrahita, que como muchos magos de su generación, coleccionaba de niño los fascículos de Tamariz, recuerda que el mago "te enseñaba a enamorarte de ese arte de crear la ilusión de emocionar a la gente con los trucos, con los juegos". También señala que "era un tipo tremendamente culto, un amante de la música, del cine, de todas las artes y en cada uno de sus juegos estaban todas esas artes condensadas". Además, indica, "todo su conocimiento lo compartía con todo aquel que quisiera aprender, porque lo único que deseaba es que la magia se hiciera bien".
Jorge Blas recuerda la primera vez que conoció a Juan Tamariz: "Fue muy amable desde el principio", cuenta el mago, que señala que el ilusionista le invitó a las actuaciones de los grandes magos de la época y que incluso le ofreció la oportunidad de acompañarle a Nueva York. De hecho, explica, le dio la idea de un acto que presentó en Montecarlo y por el que ganó la Varita de Oro.
Piedrahita destaca de Tamariz que "no te revelaba un truco, sino a hacer magia, que es muy distinto. Te veía, te escuchaba y te daba el consejo perfecto que necesitabas en ese momento".
Jorge Blas, por su parte, señala que ayer recibió un mensaje de David Copperfield en el que le decía: "Qué lástima que se ha perdido al último gran maestro de la magia". Una muestra de que "lloran su pérdida en todo el mundo, porque ha sido un gran maestro a la altura de Buñuel en el cine o Dalí en el arte".
Para Piedrahita, Juan Tamariz "inventó la profesión de mago con cartas": "Él quería acercar la magia a la gente, que la gente se sentara a la mesa con él cada vez que preparábamos un programa de magia. Él decía: 'A mí ponedme al público rodeándome, ponédmelo detrás, no solo para que se vea que no hay truco, que yo estoy completamente rodeado, sino porque la escenografía más bonita que puede haber es un montón de caras asombradas, sonriendo y emocionadas", recuerda.