hasta el 22 de enero de 2027
El Lyceum Club Femenino, las mujeres que hace un siglo se inventaron un lugar propio
Los detalles Hace un siglo, cientos de mujeres de distintas ideologías crearon en Madrid el Lyceum Club Femenino, un espacio para formarse, debatir y participar en la vida pública. Una exposición en la Fundación Ortega-Marañón recupera ahora su legado.
Resumen IA supervisado
Hace cien años, el Lyceum Club Femenino se fundó en Madrid, reuniendo a quinientas mujeres con el objetivo de crear un espacio propio en una España que aún no sabía cómo integrar a las mujeres en la vida pública. Este club, inspirado en modelos europeos, ofrecía un lugar donde las mujeres podían formarse, debatir, y participar en actividades culturales sin necesidad de la compañía masculina. La Fundación Ortega-Marañón presenta hasta 2027 una exposición que celebra su centenario, destacando su impacto social, cultural y político. La muestra, comisariada por Tània Balló, incluye 184 obras y recuerda el legado del club, que fue un refugio para figuras como Clara Campoamor y Victoria Kent, entre otras. La exposición se organiza en cinco ámbitos temáticos que exploran la rica historia y diversidad de sus integrantes.
* Resumen supervisado por periodistas.
Hace cien años, cerca de quinientas mujeres se reunieron en Madrid para hacer algo que en aquella España resultaba extraordinario: crear un lugar propio. Ahora, un siglo después, una exposición recupera aquella historia y reivindica el legado de quienes fundaron el Lyceum Club Femenino, una asociación que quiso convertir la cultura, la formación y el encuentro entre mujeres en herramientas para conquistar una ciudadanía plena.
La Fundación Ortega-Marañón acoge hasta el 22 de enero de 2027 la exposición "Lyceum Club Femenino", comisariada por Tània Balló, que reúne 184 obras, entre originales y reproducciones, procedentes de 37 prestadores nacionales e internacionales, entre instituciones públicas, fundaciones, archivos y colecciones familiares.
La muestra ha sido inaugurada por el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, quien ha recordado cómo el franquismo "apagó la música del liceo" y dio paso a un pueblo "sometido a la violencia de las armas, reprimido, asesinado y forzado al exilio". Cien años después de aquella fundación, Urtasun ha defendido que "juntarse y hablar en los salones o en las plazas sigue siendo un acto subversivo y muy necesario".
La exposición nace con motivo del centenario del Lyceum y pone el foco en su legado social, cultural, profesional y político. Una institución que reunió a mujeres muy distintas entre sí -republicanas y monárquicas, de izquierdas y de derechas, católicas y ateas, escritoras, artistas, profesionales y universitarias-, pero que compartían una misma necesidad: contar con un espacio desde el que formarse, relacionarse y participar en la vida pública de un país que todavía no sabía muy bien qué hacer con las mujeres que querían ocuparla.
Porque en 1926 tener un lugar propio no era simplemente tener una sede: era una forma de empezar a existir públicamente.
Un club para mujeres en una España que todavía no sabía qué hacer con ellas
El Lyceum Club Femenino nació en Madrid en un momento decisivo para la historia de las mujeres españolas. Era 1926 y las mujeres empezaban a organizarse con mayor fuerza, a reclamar educación, autonomía, reconocimiento profesional y participación en la vida social y política.
En ese contexto, un grupo de mujeres decidió crear una asociación inspirada en los clubes femeninos que ya existían en otros países europeos. Pero trasladar aquella idea a la España de los años veinte tenía algo de desafío.
Querían un lugar para ellas.
Un espacio en el que pudieran encontrarse sin necesidad de estar acompañadas por un hombre, conversar, leer, escuchar conferencias, asistir a conciertos, consultar libros y debatir sobre aquello que les preocupaba. Un lugar donde la formación no fuera un privilegio reservado a unos pocos y donde las mujeres pudieran construir sus propias redes.
"Se centra en la formación y en la creación del espacio propio", explica Tània Balló, comisaria de la exposición. Era, además, un espacio de libertad y autonomía, una estructura que buscaba "dar consistencia" a sus socias para que fueran construyendo un espacio de debate social y político desde el que reclamar sus derechos.
La sede llegó a contar con biblioteca, salas de conferencias, espacios para conciertos y una sala de té. Su biblioteca llegó a reunir alrededor de 3.000 libros.
Allí podían hablar de literatura, arte, educación o política. Podían escuchar a intelectuales y artistas, discutir entre ellas y hacerlo en un espacio concebido específicamente para sus necesidades.
Eso, en 1926, ya era una forma de transgresión.
Diez pesetas para tener un carné
Ser socia del Lyceum requería cumplir una serie de condiciones. La mayoría de edad estaba establecida en los 21 años y las mujeres que querían ingresar como socias de número tenían que ser presentadas por tres socias fundadoras.
Una vez admitidas, recibían una tarjeta -más adelante, un carné- que acreditaba su pertenencia al Club.
La cuota era de diez pesetas al mes.
Los estatutos establecían cuatro categorías de asociadas: fundadoras, protectoras, de número y transeúntes. Además, algunas socias realizaron aportaciones económicas extraordinarias para contribuir al mantenimiento de la asociación o financiar proyectos concretos.
El Club quiso también acercarse a las mujeres más jóvenes. Para ello creó un Comité de Jóvenes, que permitió participar en sus actividades a chicas desde los quince años, siempre que tuvieran parentesco con alguna socia o fueran avaladas por una integrante del Lyceum.
Era una manera de ampliar aquella red y, sobre todo, de acercar sus actividades a las generaciones más jóvenes.
Campoamor, Kent, Xirgu... y Lorca
Por el Lyceum pasaron algunas de las grandes figuras intelectuales, artísticas y políticas de aquellos años.
Entre sus integrantes estuvieron Victoria Kent y Clara Campoamor, protagonistas fundamentales de la política española y de los debates sobre los derechos de las mujeres. También formó parte de aquel universo cultural la actriz Margarita Xirgu, una de las grandes figuras de la escena española.
Escritoras, artistas, políticas e intelectuales encontraron allí un lugar de reunión. Pero quizá uno de los aspectos más interesantes del Lyceum sea precisamente que aquellas mujeres no constituían un bloque ideológico homogéneo.
No todas eran republicanas. No todas eran de izquierdas. No todas eran feministas en el mismo sentido que hoy damos a la palabra. Había monárquicas y republicanas, mujeres de derechas y de izquierdas, católicas y ateas.
El Lyceum no vivía aislado de la efervescencia cultural de la época. Por sus espacios circularon algunos de los nombres fundamentales de la cultura española.
Los hombres también podían participar en algunas de las conferencias y actividades organizadas por el Club. Podían acudir como invitados y escuchar a los conferenciantes. Pero la asociación estaba pensada, fundamentalmente, para las mujeres.
Entre quienes pasaron por sus espacios estuvo Federico García Lorca, que llegó a pronunciar una conferencia en el Club. También la esposa de Manuel Azaña quiso acercarse a aquel espacio y tomar un té con aquellas mujeres.
La escena puede parecer hoy casi cotidiana: unas mujeres sentadas alrededor de una mesa, conversando, escuchando una conferencia o tomando el té. Pero hace cien años no lo era.
Más de 700 mujeres
Además de los nombres más reconocidos, durante mucho tiempo se habló de unas 500 mujeres como las integrantes del Lyceum Club Femenino. Era la cifra que se había manejado tradicionalmente para explicar la dimensión de aquella asociación.
Pero las investigaciones más recientes y la aparición de nueva documentación han permitido ampliar esa cifra.
Aunque todavía no se conoce con exactitud el número total de mujeres que pasaron por la institución, los nuevos hallazgos apuntan a que más de 700 mujeres formaron parte del Lyceum a lo largo de sus diez años de vida activa.
No fueron únicamente las mujeres que aparecen en los grandes libros de historia. Hubo centenares de nombres, muchas de ellas menos conocidas, que contribuyeron con su presencia, sus cuotas, sus ideas y su trabajo a mantener en pie aquella estructura.
Estas cinco mujeres fueron las primeras en reunirse en lo que acababa de fundarse como Lyceum Club.
Cinco ámbitos para reconstruir una historia
La exposición de la Fundación Ortega-Marañón reúne 184 obras, entre originales y reproducciones, procedentes de 37 prestadores nacionales e internacionales.
Hay documentos, fotografías, publicaciones y materiales que permiten reconstruir la historia de una institución que durante años permaneció en un segundo plano de los grandes relatos sobre la España del siglo XX.
La muestra se organiza en cinco grandes ámbitos temáticos que recorren la trayectoria del Lyceum Club Femenino y permiten acercarse tanto a su organización como a las mujeres que lo hicieron posible.