España 1-0 Argentina

España está de nuevo en la cima del mundo: un gol de Ferran Torres da a la Selección el segundo Mundial de su historia

Los detalles El combinado de Luis de la Fuente pasó por encima de Argentina en la final de Nueva York en un encuentro que se fue a la prórroga. En el 106, el 7 de La Roja apareció para, por fin, poner la bola dentro de la portería del Dibu Martínez.

España ya tiene la segunda estrella. Ya tiene su segundo Mundial. Ya tiene lo que tanto se resistió hasta 2010. Hasta ese gol de Iniesta. Hasta que Andrés dio a la Selección su primer título del mundo. Porque la historia cambió en 2008. Porque ese penalti de Cesc ante Italia, ese gol de Fernando Torres ante Alemania, cambió algo. Cambió el chip. El chip de siempre caer en cuartos. El que parecía haberse instalado en un techo de cristal que ya está roto. Porque, 16 años después de ese día de Johannesburgo, ha caído la segunda Copa del Mundo.

Ha sido ante Argentina. En un partido para la historia. Para la leyenda. En una final entre la campeona del mundo de 2022 y la reina de Europa. Entre las dos mejores de EEUU, Canadá y México. Pero España fue mejor. España es mejor. España lo fue durante todo el partido. Durante 120 minutos que terminaron con alegría y fiesta gracias a un gol de Ferran Torres. Porque, como dijo don Luis Aragonés, "hacemos fiesta si les ganamos y como somos mejores les vamos a ganar". Y vaya si va a haber fiesta.

El escenario era ideal. Así han querido que fuese. Así lo ha montado todo Estados Unidos, en el Mundial que coorganizaba con Canadá y con México, en una de esas fechas señaladas en rojo para crear un buen show. Para poner en práctica eso que bien saben hacer y que hacen con, por ejemplo, la Super Bowl. Con el himno del país a todo trapo interpretado por la gran Jennifer Hudson y con Tom Cruise ejerciendo de maestro de ceremonias para los Robbie Williams y demás en la ceremonia de clausura.

En lo que dio comienzo al fútbol. En lo que iba a dar comienzo a la gran final. A la 'Finalissima' auténtica, con España y con Argentina buscando esa segunda estrella. Con una Selección que nada más comenzar tuvo la primera con Lamine Yamal. Pero no, no remató bien. No le dio fuerza al disparo también lastrado por un campo tremendamente lento.

Ese césped...

Tremendamente seco. Porque lo de regar ya tal. Ya para otro día. Para otra ocasión. Tampoco hacía falta porque total, apenas hacía calor en Nueva York a las 15:00 y las condiciones de estos días atrás con tormentas y con los incendios de Canadá tiñendo el cielo de naranja no iban a dejarse notar. Sí, todo es ironía. Sí hacía falta. Sí había que darle algo de agua al verde y sí que había cierta sensación de pesadez tanto en el cuero como incluso en los propios jugadores.

Y Argentina tampoco iba a tener demasiados problemas en que la acción se ralentizase. Porque sí, España dominaba. España tenía la bola. Y España lograba que la Albiceleste ni se acercase al arco de Unai Simón salvo en una de esas en las que el portero vasco salió, como hizo ante Francia, lejos de sus dominios para evitar males mayores.

Estaba todo más bien espeso. No había claridad. No había esa creación de espacios ni tampoco esa fluidez por el medio que España había mostrado ante Francia, Portugal y Bélgica. Que España había mostrado en un torneo que se iba a decidir en los últimos 45 minutos.

Claro está, antes de eso tocaba música. Espectáculo. Con Madonna, Shakira y Justin Bieber. Con, de nuevo, el poder de EEUU presente en Nueva York. En poco más de 15 minutos se hizo todo, y en algo más de 15 minutos Baena tuvo la primera. España se estaba animando, con argentina optando por rascar primero y preguntar después mientras se embarraba la final.

Argentina, a rascar

Por el camino, lesionados. Albicelestes todos. El primero fue Lisandro. Luego, el Cuti Romero. Cambios forzados para los de Scaloni. Cambios también para una España que ponía piernas frescas con Ferran y Pedri. Con Nico Williams y Mikel Merino. El campo, cada vez más volcado hacia el arco del Dibu.

Y mientras el arquero se vestía de héroe, Enzo Fernández hizo lo contrario. Amarilla por protestar. Comprando papeletas para ni aparecer por la prórroga. Tantas que se fue a la calle por una patada a Cubarsí.

Todo se encaminaba a la prórroga. A algo que ha sido una práctica habitual en las últimas finales de Mundial. Ahí se ha ido en 2006, 2010, 2014 y 2022. Tan solo Francia ante Croacia se libró, goleando a los de Modric en Rusia para celebrar su segundo título. Y sí, a eso se iba a pesar de que España estaba siendo mejor que Argentina. Pero el fútbol no se decide a los puntos.

Primero polémica... y luego golazo

Se decide con goles. Goles como el que el árbitro anuló, por a saber qué motivo, a Nico Williams. Parece que fue por falta a Merino a Otamendi... parece, pero es una nueva polémica más. Una, otra vez, a favor de Argentina. El balón entró, pero como todo fue después de sonar el silbato ni pudo entrar el VAR. Qué casualidad.

El tiempo corría. Corría en contra de los intereses de España. De una España que las tuvo. Que las tenía. Que tenía como objetivo evitar la tanda de penaltis en esa lotería que a veces sale y que a veces no. Y ahí apareció el 7 de España. Apareció Ferran Torres. El que las tuvo de todos los colores contra Vozinha y a quien anularon un gol por fuera de juego ante Arabia Saudí. Porque la puso Lamine Yamal. Porque Nico Williams la dejó atrás... y para dentro.

Para dentro cuando faltaban 15 minutos. Quince minutos de final. De aguantar. De sufrir. De tener la bola. De buscar el segundo. De esperar a que llegase ese pitido final. De poder, por fin, celebrar el Mundial. Un Mundial merecido. Un Mundial que ya está en las vitrinas de España. Uno que hace que, 16 años después de Sudáfrica 2010, la Selección tenga la segunda estrella sobre su escudo.

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