Después de 45 años
Intenso ruido, calles cortadas y una ciudad tomada por la F1: la otra cara del Madring y de la vuelta del Gran Circo a Madrid
Sí, pero... Entre la felicidad de muchos está el deseo de otros tantos de que llegue pronto el 13 de septiembre y la bandera a cuadros del GP de España. "Estoy loco porque se vayan", dice un madrileño.
Resumen IA supervisado
El regreso de la Fórmula 1 a Madrid, con un circuito semiurbano en Ifema y Valdebebas, ha traído consigo tanto entusiasmo como inconvenientes. Aunque la presencia de los monoplazas es motivo de júbilo, el ruido de los motores ha generado molestias significativas entre los vecinos, a pesar de los esfuerzos por controlar el sonido. La organización ha instalado sonómetros, pero el impacto acústico sigue siendo notable. Además, el evento ha provocado cortes de acceso y complicaciones de movilidad, afectando tanto a trabajadores como a estudiantes. Muchos esperan con ansias el final del evento para recuperar la normalidad.
* Resumen supervisado por periodistas.
Es la otra cara del show. La otra cara del Gran Circo. La que está lejos de la pista. Del asfalto. Lejos de la grada y, aún así, cerca del ruido. Cerca del sonido de unos motores que rugen con fuerza. Que se dejan notar, y no poco, en los tímpanos de los vecinos que viven cerca del Madring. De una pista semiurbana situada en Ifema y Valdebebas y que supone el regreso de la capital de España a la F1 desde esa carrera en el Jarama en 1981. A pesar del júbilo por la presencia de los monoplazas, más allá del mismo está la cruz de todo lo que conlleva un evento de este tipo.
Es por ejemplo el ruido. Uno que hace que incluso se tengan que cortar algunas entrevistas por las molestias que genera. Tanto es así que hay quien afirma estar ya "loco porque se vayan" todos los que están en el Madring. Y es que aunque la organización ha puesto sonómetros en puntos clave, como indican los que sufren tal sonido es "peor de lo imaginado".
Y es que aunque no hagan tanto ruido como los v10 o los v8, estos motores suenan. Suenan bastante. Suenan y resuenan en las cabezas de unos vecinos que ya saben cómo se las gasta la F1 y qué significa el calificativo de 'semiurbano' en un circuito. Parte creada para la ocasión, parte de la propia ciudad. De una ciudad, de Madrid, que tiene no pocos accesos cortados por el evento.
"Mejor huir que teletrabajar", llegan a decir aun sabiendo que tendrán que hacer encaje de bolillos para saber qué carretera sí y qué carretera no sabiendo del ruido que hay en los alrededores de Ifema.
La recomendación, si se puede, es dejar el coche y poder acceder caminando a, por ejemplo, los colegios. A unos colegios en los que cuentan que los alumnos de cuarto y de quinto han recibido entradas para visitar el circuito. Lo tildan de "soborno" porque, al fin y al cabo, son "afectados".
Hay controles en cada esquina. Hay muchos que han llegado sin entrada tan solo para escuchar. Para sentir la F1. Para estar cerca de un deporte y de un evento que va a mover cientos de millones, que va a llevar a las gradas del Madring a más de 300.000 aficionados... pero que deja lo que deja en los que viven cerca de la pista.
Que deja ruido. Que deja complicaciones de acceso. Que deja aglomeraciones y dificultades para acudir tanto a los puestos de trabajo como a los propios colegios. Que deja a muchos y a muchas con ganas de que llegue el domingo 13 de septiembre para que la F1 diga adiós... hasta 2027.