"Es su forma de vida"
"Vivía para destruir a su compañero": el campeón de F1 que revela el 'Método Schumacher'
Nico Rosberg, campeón del mundo de Fórmula 1 en 2016 y compañero de equipo de 'El Káiser' en su etapa en Mercedes, desvela cómo era compartir garaje con el heptacampeón del mundo.
Nico Rosberg consiguió llevarse el Mundial de Fórmula 1 en 2016. El piloto alemán fue el único compañero de equipo de Lewis Hamilton en Mercedes que fue capaz de arrebatarle un título al británico.
Aunque la carrera de Rosberg en F1 va más allá. El piloto alemán llegó a Mercedes en 2010 y por aquel entonces, tenía como compañero de equipo a Michael Schumacher.
El ahora expiloto de F1 ha hablado sobre cómo era tener a 'El Káiser' al otro lado del garaje: "Es un guerrero mental. Vive y respira para destruir psicológicamente a su compañero de equipo, pero no de una forma maliciosa, sino en esa zona gris, utilizando esas pequeñas áreas grises como una fuerza diaria. Se despierta así. Es algo natural para él".
"Es su forma de vida. Por ejemplo, llegábamos al circuito y había una plaza para cada piloto. Michael aparcaba su coche ligeramente invadiendo mi plaza, de forma que yo ya no podía entrar. Así que, obviamente, me estresaba porque llegaba tarde a la reunión. Es horrible llegar un minuto tarde cuando todo el mundo está conectado online y escuchas: 'Perdón, estamos esperando a que llegue Nico'", comentó Rosberg, según recoge 'Motorsport'.
Aunque esta no fue la única 'jugarreta' que le hizo el siete veces campeón del mundo a su compatriota: "En la clasificación de Mónaco, se encerró en el único baño que teníamos en el garaje. Él se encerraba dentro mirando el reloj. El tiempo seguía corriendo y él sabía que es horrible subirte a un coche de carreras estando estresado porque tienes que ajustarte los cinturones. Hay correas entre las piernas que son especialmente delicadas".
"Todos los pilotos han vivido esto. Es muy doloroso. Cuando frenas, tu cuerpo se desliza hacia abajo y, si algo no está bien colocado, te queda una hora de carrera. Yo golpeaba la puerta y ni siquiera sabía quién estaba dentro porque no respondía nadie. Al final tuve que buscar un cubo en la parte trasera del garaje para orinar. Era así todo el día. Le encantaba", concluyó el alemán de 40 años.