Por las nubes

Consumidores, ganaderos y carniceros, preocupados por el precio de la carne de cerdo: "Asumimos el sobrecoste, pero tenemos menos dinero"

¿Por qué es importante?Cada vez es más difícil llenar la cesta de la compra sin vaciar nuestros bolsillos. Buena parte de la culpa la tiene el precio de la carne de cerdo, que, denuncian los consumidores entrevistados, no deja de subir. Una situación que repercute también a carniceros y ganaderos.

Mari Carmen duda unos segundos cuando le preguntamos por el precio de la carne de cerdo. Suspira, piensa la respuesta y finalmente resume lo que muchos consumidores perciben cada vez que se dejan 'los cuartos' en la carnicería: "Bajar no bajan nunca; si no se mantienen, suben".

Ella no es la única que lo piensa. Al otro lado del mostrador, Víctor también lo nota. El carnicero asegura que el incremento de precios es ya del 10% y que el cambio en los hábitos de consumo es una realidad que se nota, y mucho, en los bolsillos de todos: "Antes, por ejemplo, la gente se llevaba mucha carne para congelar, pero ahora va al día". En la carnicería tienen un poco más de margen elaborando ellos mismos embutidos y hamburguesas que venden a mejor precio pero con la mejor calidad.

Pero no solo los carniceros buscan fórmulas para cuadrar unas cuentas cada vez más difíciles y poder llegar a fin de mes, también lo hacen los consumidores. "Antes compraba un kilo y me costaba cinco euros; ahora no llega al kilo y me vale siete", lamenta Mari Carmen. Pero tiene un truco: "Yo combino: uso mucho la carne de cerdo, pero también la de pollo".

"Asumimos el sobrecoste. Tenemos menos dinero disponible para otras cosas", se resigna un ciudadano.

Detrás de esa subida está también la situación que atraviesa el sector ganadero, el que más la sufre. Los ganaderos cobran 1,30 euros el kilo, mientras que el consumidor lo está pagando a 6,90. "Son 5,9 euros la diferencia entre el productor y lo que acaba pagando el consumidor", explica Jaume Bernis, ganadero y responsable porcino de COAG.

La reducción del número de explotaciones agrava además el problema. "Cada vez hay menos producción de carne y al final todo repercute. Hace unos años había muchas más granjas y ahora quedan menos", explica otro carnicero.

El encarecimiento afecta a ganaderos y consumidores. Mientras unos intentan mantener la rentabilidad de sus negocios, otros hacen malabares para llenar la cesta de la compra y no vaciar sus bolsillos.

Una realidad que se percibe en las granjas, en las carnicerías y, sobre todo, en el ticket de compra.

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