Por la subida de los precios
Cuesta más dinero y se come peor: más de un 40% de los trabajadores reconoce que han tenido que cambiar su cesta de la compra
Los detalles Pese a tener un sueldo cada mes, hay personas que tiran de tarjetas de crédito, de pagos aplazados o compras que se van fraccionando para poder hacer frente a la cesta de la compra.
Resumen IA supervisado
Los precios de los alimentos han incrementado notablemente, lo que ha obligado a los consumidores a comprar menos y optar por productos de menor calidad. Según Joaquín Pérez da Silva, de Unión Sindical Obrera, esto refleja una "pobreza salarial", donde el salario no cubre necesidades básicas como alimentación y vivienda. En los últimos cinco años, más del 40% de los trabajadores han cambiado su cesta de la compra debido a estos aumentos. Aunque algunos salarios suben, la inflación en productos esenciales hace que, en realidad, el poder adquisitivo disminuya. Para llegar a fin de mes, muchas personas recurren a créditos, lo que puede generar problemas financieros a largo plazo. Antonio Luis Gallardo de ASUFIN señala que cada vez más personas apenas logran cubrir sus gastos mensuales.
* Resumen supervisado por periodistas.
Vamos a la compra y ya no es un secreto para nadie que los precios de los alimentos han subido. "Voy con el mismo dinero, me traigo menos cantidad y me gasto más", reconoce una mujer. Porque sí, lo dicen los datos: compramos menos cosas y de peor calidad.
"Compro menos pescado, menos marisco, menos ternera" o "tiendes una a comprar cosas más congeladas y menos frescas" son algunas de las cosas que los ciudadanos reconocen hacer para poder llenar la nevera ante la creciente subida de los precios.
"Estamos hablando de pobreza salarial, de gente que va a trabajar y que su salario no le permite vivir. Estamos hablando de cuestiones básicas de alimentación y de suministros, de vivienda...", indica Joaquín Pérez da Silva, secretario general de Unión Sindical Obrera.
En los últimos 5 años más de un 40% de los trabajadores reconocen que han tenido que cambiar su cesta de la compra por culpa de la subida de los precios, quitar algunos productos o buscar otros de peor calidad. A veces vemos que la nómina sube, sí, pero puede tener trampa: "Ves la evolución que ha tenido la alimentación, que ha tenido la vivienda, o que han tenido otros productos de primera necesidad y en verdad te han bajado el salario".
Y, ante el aumento de los precios, aumenta la gente que reduce gastos. También quienes pueden ahorrar, aunque incluso aumenta la gente que tiene que pedir financiación cuando llega a final de mes. "Aunque hay mucha gente que tiene empleo, cada vez la masa de personas que llegan justo al fin de mes sin capacidad de ahorro crece", explica Antonio Luis Gallardo, responsable de Estudios Financieros de ASUFIN.
Así que se tira de tarjetas de crédito, de pagos aplazados o compras que se van fraccionando, lo cual tiene riesgos: "Estás pidiendo un préstamo para vivir al día a día. Se convierte en algo endémico en vez de puntual".
Una solución de la que muchos trabajadores no pueden escapar a pesar de tener un sueldo a final de mes.