contraste singificativo con las economías europeas

La OCDE eleva al 2,6% su previsión de crecimiento para España en 2026, pero alerta de la persistencia de la inflación

¿Por qué es importante? El organismo mejora cuatro décimas su estimación para la economía española y destaca la fortaleza de la demanda interna, aunque sitúa la inflación en el 3,7% este año y advierte de los riesgos derivados de la energía y la incertidumbre comercial.

Carlos Cuerpo, ministro de EconomíaAgencia EFE

España afrontará los próximos meses con una economía que crece a un ritmo mayor de lo previsto, pero con una inflación que se resiste a bajar. La OCDE ha elevado cuatro décimas, hasta el 2,6%, su previsión de crecimiento del PIB español para 2026, aunque advierte de que el repunte de los precios seguirá presionando a los hogares.

La revisión al alza, recogida en su último informe de Perspectivas Económicas, confirma la fortaleza de la economía española frente al resto de grandes economías europeas. La OCDE destaca especialmente el buen comportamiento de la demanda interna durante el segundo trimestre, mientras el deterioro del comercio mundial y de la industria manufacturera lastra la actividad exterior.

España creció un 2,8% en 2025, según los datos utilizados por la OCDE, y avanzará un 2,6% este año. En 2027, sin embargo, el crecimiento se moderará hasta el 1,8%, una décima más de lo previsto por el organismo en junio.

El contraste con las principales economías europeas es significativo. Alemania crecerá un 1,1% tanto en 2026 como en 2027, mientras Francia avanzará un 0,4% este año y un 0,7% el próximo. Italia crecerá un 0,9% y un 0,6%, respectivamente. En conjunto, la eurozona apenas avanzará un 1% en ambos ejercicios.

La inflación, el principal lastre

El buen comportamiento de la actividad convive con unas perspectivas especialmente desfavorables para los precios. La OCDE calcula que la inflación alcanzará el 3,7% en España en 2026, cuatro décimas más que en su anterior previsión, y se situará en el 3,4% en 2027. Ambas tasas quedan por encima de las previstas para la eurozona, del 3% y el 2,9%, respectivamente.

La presión no se limita a los carburantes. La inflación subyacente, que excluye la energía y los alimentos no elaborados, también muestra una mayor resistencia de la esperada. La OCDE prevé que alcance el 3,4% en 2026, cinco décimas más que en su estimación de junio, antes de moderarse hasta el 2,9% en 2027.

El encarecimiento de la energía se encuentra entre los principales riesgos para las perspectivas. La escalada del conflicto en Oriente Próximo ha provocado disrupciones en la producción y exportación de hidrocarburos del Golfo, mientras las reservas europeas de gas se encuentran en niveles especialmente bajos para esta época del año. La OCDE contempla un precio del gas europeo de hasta 82 euros por megavatio hora en el cuarto trimestre de 2026 y un Brent que podría alcanzar los 105 dólares por barril.

A estas tensiones se suman la incertidumbre comercial derivada de la política arancelaria de Estados Unidos y el aumento de la rentabilidad de la deuda soberana. En este contexto, la OCDE prevé que el crecimiento mundial se modere hasta el 2,9% en 2026.

Ante la persistencia de las presiones inflacionistas, el organismo reclama cautela a las autoridades monetarias y fiscales. También recomienda sustituir las ayudas públicas generalizadas por medidas dirigidas a los hogares y sectores más expuestos y reclama planes plurianuales de consolidación fiscal.

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