Desigualdad laboral

Arabia Saudí, ante la OIT: vida en barracones, abusos sexuales y una salvaje explotación a trabajadores migrantes

Los detalles Según investigaciones de Amnistía Internacional, hasta 140 trabajadoras procedentes de Kenia han relatado haber sufrido agresiones sexuales durante su estancia en el país.

Arabia Saudí sostiene que ha dejado atrás el controvertido sistema de patrocinio laboral conocido como kafala. Sin embargo, las imágenes y testimonios que siguen llegando desde el país dibujan una realidad muy distinta, en la que las condiciones de los trabajadores migrantes apenas han mejorado, e incluso podrían haber empeorado.

Ángel Gonzalo, de Amnistía Internacional, asegura que muchos inmigrantes a los que se les retiene el pasaporte duermen en barracones y apenas tienen para comer. Las denuncias apuntan a condiciones de vida extremadamente precarias y los trabajadores describen alojamientos hacinados, con instalaciones insalubres y sin servicios básicos adecuados.

Los llamados barracones incluyen espacios donde deben asearse y cocinar en condiciones indignas, lo que refleja una vulneración sistemática de derechos fundamentales.

La situación es aún más grave para las mujeres, que cobran 10 veces menos. Según investigaciones de Amnistía Internacional, hasta 140 trabajadoras procedentes de Kenia han relatado haber sufrido abusos sexuales durante su estancia en Arabia Saudí.

Ante estas acusaciones, sindicatos africanos han elevado denuncias contra Arabia Saudí ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT). No obstante, el Gobierno saudí ha rechazado las críticas y continúa negando las irregularidades: "Arabia no permite que vayan observadores internacionales para verificar lo que está ocurriendo".

Eso sí, esta no es la primera vez que algo así ocurre en la región del Golfo. Durante la preparación del Mundial de Qatar, también se denunciaron condiciones laborales extremas.

Miles de trabajadores migrantes se vieron obligados a trabajar durante largas jornadas bajo temperaturas que superaban los 50 grados. Se estima que alrededor de 6.500 trabajadores fallecieron en ese contexto, muchas veces sin reconocimiento ni investigación adecuada.

Así, el miedo a represalias sigue siendo un factor determinante y es que muchos trabajadores aseguran sentirse constantemente vigilados y no se atreven a denunciar por temor a perder su empleo, ser deportados o sufrir consecuencias aún más graves.

En Kuwait, por ejemplo, el caso de una trabajadora filipina que desapareció durante años y fue hallada descuartizada en la nevera de su empleador puso de relieve los riesgos extremos que enfrentan algunas empleadas.

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