Como una mafia
Así estaría engañando Rusia a migrantes para que combatan en la guerra: "Se les dice que van a servir en cocinas, en labores de logística..."
Los detalles Amnistía Internacional denuncia que el 'modus operandi' es el de las mafias: "Dicen que tienen que viajar a Moscú para recoger el camión con el que van a trabajar en Polonia, pero en Moscú les retiran el pasaporte y el móvil y son trasladados al frente".
Resumen IA supervisado
Putin continúa con la invasión de Ucrania pese a las enormes pérdidas humanas y materiales. Según el Ministerio de Defensa británico, hasta 500.000 soldados rusos han muerto en más de cuatro años de conflicto. Ante esta situación, el Ejército ruso recurre a ciudadanos de otros países, como Corea del Norte, para reforzar sus filas. Amnistía Internacional denuncia que muchos son engañados con promesas de trabajos logísticos, pero terminan en el frente. Este engaño, similar al de las mafias, también afecta a trabajadores de países como Sri Lanka, quienes enfrentan amenazas de deportación si no aceptan ir al frente. La guerra se alarga y la sociedad rusa está agotada.
* Resumen supervisado por periodistas.
Putin no está dispuesto a detener su invasión de Ucrania, a pesar de la enorme sangría de medios y hombres. Hasta 500.000 soldados rusos habrían muerto ya en los cuatro años y medio de guerra, según Ministerio de Defensa británico.
La cifra es tan alta que el Ejército ruso estaría llamando para pelear en el frente de Ucrania a ciudadanos de otros países, como Corea del Norte. Ellos fueron oficialmente desplegados. Sin embargo, otros, según denuncia Amnistía Internacional, han sido engañados para que se unas a sus filas.
"Se les dice que van a servir en cocinas o en labores de logística y, de repente, son trasladados al frente en Ucrania", señala al respecto Carlos de las Heras, responsable de Amnistía Internacional en Europa y Oriente Medio.
El mismo 'modus operandi' de las mafias
El 'modus operandi' sería el mismo que el de las mafias. A través de redes, lanzan el anzuelo que llega hasta sus propios países, como Sudáfrica. "Les dicen que tienen que viajar a Moscú para recoger el camión con el que van a trabajar en Polonia y una vez están en Moscú, les retiran el pasaporte y el teléfono móvil y en un plazo de unas dos semanas son trasladados al frente", subraya Carlos de las Heras.
Es el propio Ejército ruso el que en algunas ocasiones, según Amnistía Internacional, paga este desplazamiento. Y si los de fuera no están a salvo, los que viven dentro, en territorio ruso, peor aún. Es el caso, por ejemplo, de "los hombres de Sri Lanka que, cuando se niegan a ir al frente, les dicen que como su visado ha caducado, si no van al frente, serán automáticamente deportados", denuncia el responsable de Amnistía Internacional en Europa y Oriente Medio.
Y es que por mucho músculo que saque Rusia, a estas alturas, el mundo conoce ya la debilidad en sus filas, en una guerra que ya es demasiado larga y con una sociedad cansada de sacrificar a los suyos.