La política entra en juego
Ayuda sí, pero no de cualquiera: De la Espriella y la oposición se enzarzan por la gestión de la tragedia del terremoto en Colombia
La otra cara Mientras miles de personas piden ayuda sea de quien sea sepultadas entre los escombros, el Gobierno del ultraderechista está aceptando la colaboración tan solo de los países aliados como EEUU o Israel.
Resumen IA supervisado
Colombia enfrenta una de las peores tragedias de su historia tras un terremoto de magnitud 7,4 que ha dejado cientos de muertos y edificios destruidos. La gestión del presidente De la Espriella, conocido por su afinidad con líderes como Donald Trump y Javier Milei, ha generado un intenso debate político. Su gobierno solo acepta ayuda de países con equipos de rescate reconocidos por INSARAG, como EEUU e Israel, excluyendo a otros como México. La oposición critica esta "atención selectiva" y el trato preferencial a ciertos países. Mientras tanto, bajo los escombros, miles de colombianos esperan ayuda urgente, ajenos a las disputas políticas.
* Resumen supervisado por periodistas.
Colombia vive una de las mayores tragedias de toda su historia. Una que ha causado centenas de muertos y que tiene a otras tantas personas bajo los escombros. Todo, por un terremoto de magnitud 7,4 que ha dejado multitud de fallecidos, de edificios destruidos y un bronco debate político por la gestión de De la Espriella.
Del recién nombrado presidente de Colombia. De un líder ultra que siente atracción hacia figuras como Donald Trump y Javier Milei y que ha aceptado la ayuda exterior tan solo si llega de países aliados. Del resto, no.
Y es que Colombia tan solo está aceptando la ayuda de países que tengan "equipos de búsqueda y rescate reconocidos por INSARAG". En la lista, EEUU, Israel, Ecuador y El Salvador; fuera, México, a pesar de contar con brigadas reconocidas a nivel internacional.
Desde la oposición critican está "atención selectiva" y el hecho de rechazar la ayuda de una buena cantidad de países. Además, han puesto el foco en los israelíes, de los que dicen que solo han ido a Colombia para trabajar frente a las cámaras y que también están recibiendo un trato exclusivo. Incluso se les transporta en camionetas de lujo.
Mientras unos y otros discuten por la ayuda, por de quien se acepta y de quien no, bajo los escombros la realidad es otra. La realidad es que no importan ni los votos ni los aliados. La realidad es que miles y miles de colombianos tan solo esperan que alguien les ayude, sea quien sea.
Porque mientras la política sigue buscando culpables, mientras el Gobierno sigue defendiendo su gestión y la oposición criticándola, el pueblo de Colombia pide ayuda.