Una realidad paralela
Bebiendo té y relajándose haciendo deporte: los barrios ricos de Teherán, como si la guerra de Irán no existiera
Los detalles En las zonas más pudientes de la capital, el tiempo parece pasar de otra manera mientras se evaden de las atrocidades que pasan en apenas unos kilómetros. "Podemos vivir con ello", dicen.
Resumen IA supervisado
Desde hace más de un mes y medio, Estados Unidos e Israel han intensificado sus bombardeos en Irán, afectando especialmente a Teherán. A pesar de la constante amenaza, algunos barrios ricos de la capital permanecen en calma, con sus residentes llevando una vida aparentemente normal, disfrutando del té y practicando deporte para evadirse de la realidad bélica. Sin embargo, en las zonas más humildes, las calles reflejan el horror de la guerra, como en el caso de la escuela de Minab, donde murieron 165 niñas. La esperanza de cambio depende de futuras negociaciones, mientras el clamor de desesperación persiste.
* Resumen supervisado por periodistas.
Hace más de un mes y medio que Estados Unidos e Israel comenzaron sus bombardeos en Irán. Más de un mes y medio en el que los ataques han sido una constante en el país persa y, en especial, en Teherán. En su capital. En una ciudad donde los proyectiles no han dejado de sonar pero en el que, aunque parezca mentira, donde también hay lugares en los que reina la calma.
Son barrios, barrios ricos, donde las bombas parecen no haber llegado. En los que el tiempo pasa de otra forma. "Podemos vivir con ello, pero preferimos vivir en paz", dice una chica de una zona pudiente de la capital.
Están tan tranquilos. Relajados tomando el té o haciendo deporte. Evadiéndose de las atrocidades que ocurren a escasos kilómetros.
"Ayuda mucho practicar deporte. Mentalmente, nos sentimos mucho más libres", expresa un chico en Irán.
En las zonas más humildes, las calles son auténticos lienzos para mostrar el resultado de la guerra, como un mural donde cada pincelada simboliza la sangre de las 165 niñas muertas en el ataque de EEUU a la escuela de Minab.
En lugares donde se carga con la guerra a cuestas. "Todo depende de las negociaciones que están por venir", cuentan.
Son gritos de desesperación. Gritos que no siempre logran atravesar la cortina de humo que separa a unos barrios de otros.
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