Preocupación de la OMS
El brote de ébola en el Congo y Uganda, descontrolado: ya hay 216 muertos y más de 900 contagiados
¿Por qué es importante? La falta de una vacuna específica y los ataques contra las instalaciones de salud preocupan a la OMS, que teme que el virus se extienda.
Resumen IA supervisado
El brote de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda sigue sin control, con 216 muertes y más de 900 casos. La OMS está preocupada por la falta de una vacuna específica para la nueva cepa y los ataques a instalaciones de salud. El personal sanitario, primera línea de defensa, ha sufrido bajas, indicando que el virus ya estaba presente en las comunidades. La transmisión se produce principalmente cuando el paciente presenta síntomas, pero la nueva cepa y los recortes en ayuda humanitaria complican la situación. En Londres, se trabaja en una vacuna utilizando tecnología similar a la de la COVID-19. En Kivu Sur, se ha confirmado un fallecido y dos casos, complicando la situación en una región afectada por la violencia del M23. El ministro de Salud congoleño ha solicitado esfuerzos diplomáticos para facilitar el traslado de pacientes críticos.
* Resumen supervisado por periodistas.
El nuevo brote de ébola en la República Democrática del Congo y en Uganda sigue sin control. Ya han muerto 216 personas y hay más de 900 contagiados. La OMS, que teme que el virus se extienda, está muy preocupada ante la falta de una vacuna específica contra la nueva cepa y los ataques contra las instalaciones de salud.
En cualquier país, la primera defensa ante un brote de ébola es el personal sanitario y en el Congo ya han muerto varios, lo que solo puede significar una cosa: "Que el virus ya estaba presente en las comunidades y que los pacientes que han ido a tratarse no sabían que eran portadores del virus del ébola", tal y como señala Pablo Estévez, responsable para África de Cruz Roja.
Y si es que si hay una cosa clara en cualquier tipo de ébola es que "la transmisión se produce principalmente una vez que el paciente tiene los síntomas", indica Fernando Esperón, profesor de Sanidad Animal de la Universidad Europea de Madrid.
De esta forma, durante un tiempo nos protege, a no ser que hayamos llegado demasiado tarde, como parece ser el caso, a lo que se une que se trata de una nueva cepa, por lo que no hay un tratamiento específico. Además, los recortes en ayuda humanitaria tampoco ayudan a un país castigado por el hambre, la guerra y la pobreza.
El sistema epidemiológico mundial está muy bien engrasado. Todos los virus están en repositorios internacionales a los que los científicos acuden cuando detectan un nuevo brote. Si la cepa es nueva, hay que ponerse manos a la obra para crear su nueva vacuna. Y eso es lo que están haciendo en Londres: "Estamos utilizando la misma tecnología que usamos para crear la vacuna de la COVID-19", subraya una investigadora.
Kivu Sur confirma su primer fallecido por ébola
Mientras, la provincia de Kivu Sur ha confirmado los peores pronósticos con el anuncio de un fallecido por ébola y dos casos confirmados del virus a los pocos días de la llegada del brote que está asolando la vecina provincia de Ituri y ha provocado una crisis por los contagios de la temible cepa Bundibugyo.
El jefe de la división sanitaria provincial, el doctor Aimé Alengo, ha confirmado la situación a la emisora de Naciones Unidas en el país, Radio Okapi, a los dos días de la constatación del primer caso de ébola allí. El fallecido ha sido identificado en el epicentro de la crisis en Kivu Sur, la localidad de Miti-Murhesa, que se encuentra solo a 20 kilómetros de la capital de la provincia, Bukavu, desde el año pasado en manos de las milicias del Movimiento 23 de Marzo (M23).
La violencia reinante en la zona ha provocado tal éxodo de población que los trabajadores sanitarios han acabado desbordados en sus esfuerzos de seguimiento, por no mencionar el peligro que corren sus vidas por los esporádicos combates entre el M23 contra el Ejército congoleño, su apoyo militar burundés y los grupos paramilitares del Gobierno, los wazalendos.
En este contexto, el ministro de Salud congoleño, Roger Samuel Kamba, ha pedido un esfuerzo diplomático urgente para que el M23 (que ya ha anunciado de manera unilateral la creación de su propia 'célula sanitaria' de médicos para intentar contener el brote) acuerde con el Gobierno alguna forma de abrir el aeropuerto de la capital de Kivu Norte, Goma, también bajo su control, con el objetivo de facilitar traslados de pacientes en estado crítico.