Guerra en Oriente Medio
Las conversaciones entre Irán y EEUU se desmoronan en medio de una nueva escalada bélica
Entre líneas Trump ha insistido en que hay un acuerdo "totalmente negociado" y que Irán "solo tiene que firmar", a la vez que ha anunciado que EEUU volverá a atacar "con fuerza".
Resumen IA supervisado
Las tensiones entre Estados Unidos e Irán han escalado con nuevos ataques, alejando a ambos países de la negociación. Donald Trump justificó los ataques como defensivos, tras el derribo de un helicóptero en el estrecho de Ormuz, y prometió responder "con fuerza". Su secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmó futuros bombardeos. Washington atacó el sur de Irán, afectando instalaciones civiles, lo que Irán calificó como "crimen de guerra". En respuesta, Teherán lanzó misiles a bases estadounidenses en Kuwait, Baréin y Jordania. A pesar de las hostilidades, Trump insiste en un acuerdo con Irán, condicionado a la renuncia nuclear. Irán desmiente haber aceptado estos términos, complicando el proceso de paz.
* Resumen supervisado por periodistas.
Las acusaciones mutuas entre EEUU e Irán sobre la falta de voluntad por llegar a la paz han escalado esta semana otro nivel, cuando ambos países han reanudado el intercambio de ataques, lo que les aleja de la mesa de negociación.
Aunque Donald Trump justificó el martes que eran "ataques defensivos" fruto del derribo de un helicóptero estadounidense en el estrecho de Ormuz, este miércoles no ha mostrado visos de frenar la escalada y ha avisado de que volverá a atacar "con fuerza" a la República Islámica.
Lo mismo ha sostenido su secretario de Defensa, Pete Hegseth, que ha asegurado que "los ataques de esta noche serán fuertes y claros", bromeando con que el Centcom "está muy ocupado esta noche". Incluso ha añadido que EEUU "bombardeará instalaciones clave en Irán".
Minutos después, los medios iraníes han comenzado a informar de la activación de los sistemas de defensa aérea en Fars y de que se han escuchado "sonidos desconocidos" en la isla de Kish. Posteriormente, la televisión estatal de Irán ha informado del impacto de proyectiles "enemigos" en Sirik y explosiones en el puerto de Gorgan. También se han producido explosiones en Qeshm y Hengam.
El martes, Washington bombardeó distintas zonas del sur de Irán, que ha denunciado ataques contra instalaciones "civiles". Entre ellas, instalaciones que abastecen de agua a más de 20.000 personas en la provincia de Hormozgán. Un acto que las autoridades iraníes han calificado de "crimen de guerra" y violación grave de los derechos humanos.
Por su parte, Teherán lanzó misiles a las bases militares de EEUU en Kuwait, Baréin y Jordania, algo que también ha sido condenado tanto por los países afectados como por otros gobiernos de la región.
Un acuerdo "totalmente negociado"
Pese a este panorama poco alentador, Trump ha insistido en su intención de firmar un acuerdo con Irán. "Queremos un acuerdo significativo y funcional", ha esgrimido el republicano, que ha subrayado que el pacto está "totalmente negociado". "Han acordado no tener un arma nuclear, lo único que tienen que hacer es firmar el documento", ha lanzado.
El republicano siempre ha condicionado la paz a que Irán acepte no tener armas nucleares y que se deshaga de todo su uranio enriquecido, además de que reabra el estrecho de Ormuz y permita la libre circulación por él. También ha dicho en varias ocasiones que el régimen iraní ha aceptado esos términos, pero siempre han salido a desmentirle.
La ocasión más reciente ocurrió el lunes, cuando el negociador jefe iraní, Mohammad Baqer Ghalibaf, expuso que las declaraciones de Trump "contradecían lo acordado". Un constante enfrentamiento de "quién dijo qué" que, de momento, no ha desembocado en ningún avance real que ponga fin a la guerra.
Irán redobla la amenaza
Además, no parece que los ataques del martes vayan a quedarse en un episodio aislado dentro del supuesto proceso de paz. El portavoz militar de Irán, Abolfazl Shekarchi, se ha dirigido a Trump y, en declaraciones en medios estatales, ha afirmado que "hemos demostrado que responderemos a las amenazas de forma adecuada".
Masud Pezeshkian, presidente del país, ha considerado que las amenazas de su homólogo estadounidense de atacar las infraestructuras iraníes son "un signo de desesperación" y no una demostración de poder. Mientras que Ebrahim Azizi, jefe de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento de Irán, ha ido más allá, afirmando que "esta vez, la guerra no se limitará a la región".