¿Crimen de guerra?

Desalinizadoras como objetivos de guerra: EEUU e Israel atacan plantas de las que el golfo Pérsico depende para vivir

¿Por qué es importante? Si bien Irán acostumbraba a depender más de sus pántanos, los seis años de sequía acumulada complican que puedan abastacerse por esta vía. Además, estas infraestructuras suelen incluir centrales eléctricas.

Estados Unidos (EEUU) ha atacado Isfahán, en Irán, generando una impresionante bola de fuego. Una importante zona para el régimen de los ayatolás que las fuerzas estadounidenses han golpeado hasta con bombas antibúnker. Allí, Teherán desarrollaba hasta ahora su programa nuclear y almacenaba bajo tierra sus depósitos de uranio enriquecido. No obstante, esta no es la única instalación sensible bombardeada, después de que Irán haya denunciado que una de sus plantas desalinizadoras ha corrido la misma suerte.

En concreto, Teherán asegura que han golpeado la que abastece de agua a la isla de Qeshm, en el estrecho de Ormuz. Más allá de esta específica, el papel de este tipo de plantas son de gran importancia en todo Oriente Medio, pues si bien el petróleo es el que genera la mayoría de los ingresos de los países del Golfo, también precisan del agua que sale de estas desalinizadoras para vivir. Incluso, algunas suelen estar junto a centrales eléctricas

De hecho, Irán acostumbraba a depender más de sus pántanos, pero los seis años de sequía acumulada complica esta vía. Prueba de ello, es que aquellos que abastecen a la capital iraní, con más de 10 millones de habitantes, están a penas al 10% de su capacidad. Algo que ha llevado a que haya habido, incluso, proyectos del régimen para traslada Teherán a una zona costera y así poder usar el agua de desalinizadoras como la mencionada sobre estas líneas.

Eso sí, Irán no es un caso aislado, porque esta dependencia es aún mayor en otros países de la zona. Las desalinizadoras son infraestructuras críticas para países como Qatar o Baréin que dependen al 100% de las plantas desalinizadoras para el agua que sale de sus grifos. Otros como Kuwait u Omán rozan el 90% de dependencia; mientras que Arabia Saudi, a pesar de abarcar mucho más territorio, usa un 70% de agua extraida del mar.

En definitiva, este nuevo ataque pone a todas estas plantas desalinizadoras en el punto de mira, al tiempo que las convierte en objetivos de esta guerra, desatada hace ya más de un mes por EEUU e Israel contra Irán. Una ofensiva ilegal en el marco del derecho internacional, en la que además se están viendo crímenes de guerra, pues atacar infraestructura civil así se considera.

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