Desconfían de Washington
Dinamarca y Groenlandia no se fían de Trump y sospechan de que la próxima visita de marzo puede ser una encerrona
¿Qué está pasando? Once senadores y congresistas de EEUU, entre los que hay dos republicanos, están en Dinamarca para expresar su apoyo a la isla. Temen la visita del enviado especial de Trump.
Resumen IA supervisado
Donald Trump tiene un claro objetivo: hacerse con Groenlandia, un territorio dependiente del Reino de Dinamarca, a pesar de los riesgos para la OTAN y el conflicto potencial con la Unión Europea. Trump está decidido a lograrlo por cualquier medio, ya sea negociando o mediante acciones más drásticas, incluso ante la oposición de socios europeos y estadounidenses. Mientras tanto, once senadores y congresistas, incluidos republicanos, visitan Dinamarca para expresar su desacuerdo con los planes de Trump. La tensión crece con la visita prevista de un enviado especial de Trump a Groenlandia, y Europa responde aumentando su presencia militar en la isla.
* Resumen supervisado por periodistas.
Donald Trump tiene Groenlandia entre ceja y ceja. Tiene a la isla, al territorio que depende del Reino de Dinamarca, como su gran objetivo. Como su anhelo. Como su deseo. Como algo con lo que quiere hacerse sí o sí a pesar del riesgo que supondría para la OTAN. A pesar del conflicto que se podría crear con la Unión Europea. Pero, a pesar de todo, la quiere.
Y la quiere "por las buenas o por las malas". La quiere o bien por la vía negociadora o bien por la vía de una intervención más directa. Ya sea 'comprando' la lealtad de los groenlandeses o por otros medios más drásticos. Sea como sea, Trump quiere hacerse con Groenlandia.
A pesar de todo. A pesar de las voces que se han opuesto y se oponen a dicha idea entre sus socios europeos. A pesar de poner en jaque el eje transatlántico. A pesar de que incluso en EEUU no son pocos los que están en desacuerdo con la idea de Trump.
Once senadores y congresistas, con dos valientes republicanos en sus filas, están de visita en Dinamarca para expresar su apoyo a Groenlandia. Para expresar a los dirigentes daneses que no, que no están de acuerdo con lo que Trump hace o quiere hacer y para, además, sembrar la sombra de la sospecha.
Sembrar la duda ante la visita del enviado especial de Trump a Groenlandia prevista para marzo. Una visita que, dicen, podría tratarse de una encerrona.
Cabreo con Washington
Porque el enfado con la Casa Blanca es más que evidente. Es más que grande. Es posterior a la reunión que hubo en Washington ante las fricciones surgidas por este tema. Y lo es porque Katherine Leavitt, secretaria de prensa de EEUU, realizó una afirmación que ha levantado ampollas en Dinamarca y en Groenlandia.
Todo, en relación a los grupos de trabajo. Unos que afirmó se han creado "para adquirir la isla" en una exposición que daneses y groenlandeses tildan de mentira. "Eso no es lo que acordamos", afirma Lars Rasmussen, ministro de Asuntos Exteriores danés.
Mientras, y ante la amenaza de Trump y sus avisos de que si no es él quien se hace con la isla serán Rusia y China quienes lo hagan, Europa se está moviendo. El despliegue militar de Dinamarca en Groenlandia es cada vez mayor, y cada vez más son los países europeos que han o tienen intención de enviar tropas u oficiales sobre el terreno.
Es el caso de Francia, Finlandia, Países Bajos, Suecia, Noruega, Alemania, Reino Unido y Estonia, que no quitan ojo a la situación que se está viviendo en Groenlandia.
A pesar de todo, Leavitt confirmó que este despliegue no ha cambiado en nada la intención de Trump con la isla, dependiente del Reino de Dinamarca y cubierta "por la cláusula de solidaridad mutua del artículo 42.7 del TUE". Esa opción, dicen desde Europa, "no se plantea actualmente".
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