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El Ejército de Estados Unidos se marcha de Irak tras 12 años: una guerra, la llegada del ISIS y para Trump "una victoria decisiva"

Los detalles Tras la invasión y la guerra de 2003, apoyada por el que fuera presidente del Gobierno, José María Aznar, el Ejército de EEUU regresó a Irak para hacer frente al avance del grupo terrorista ISIS liderando la coalición internacional antiyihadista.

Este miércoles 30 de septiembre de 2026 será un día para recordar en Irak. Se marcha la coalición internacional antiyihadista liderada por Estados Unidos y, a partir de ahora, los iraquíes son completamente autónomos en materia de seguridad. Así acaba una misión militar que ha durado 12 años. 23 años desde que empezara la invasión del país para derrocar a Saddam Hussein.

Tras anunciarse la retirada, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha celebrado el movimiento como una "victoria" para los dos países. "Me complace anunciar que las últimas fuerzas estadounidenses están abandonando Irak. Ha sido un largo camino, marcado por decisiones muy erróneas que nos llevaron a meternos en este atolladero en primer lugar, pero pronto todo eso formará parte de la historia. Este es un gran día para Estados Unidos", ha señalado en sus redes sociales.

Es más, el inquilino de la Casa Blanca ha asegurado que "este día supone una victoria para Estados Unidos, una victoria para Irak y una victoria decisiva sobre Estado Islámico", atribuyéndose la derrota de esta organización terrorista y "otros actores muy perniciosos y peligrosos".

Tras la invasión y la guerra de 2003, apoyada por el que fuera presidente del Gobierno, José María Aznar, el Ejército de EEUU regresó a Irak para hacer frente al avance del grupo terrorista ISIS. Ahora, más de una década después, sabemos que la guerra de Irak fue tan inútil como evitable.

Husein y las armas de destrucción masiva

Así contó La Sexta qué supuso la invasión de Irak tras la foto de las AzoresAsí contó La Sexta qué supuso la invasión de Irak tras la foto de las Azores

Porque todo empezó una madrugada de marzo de 2003, con Estados Unidos y sus aliados atacando Irak. Por entonces, la guerra se presentaba como una operación para desactivar a Saddam Hussein, un demonio armado hasta los dientes decidido a acabar con Occidente. "Todos sabemos que Saddam Hussein tiene armas de destrucción masiva", aseguró Aznar en el Congreso.

Los entonces presidentes de EEUU, Reino Unido y España le habían dado un ultimátum al dictador iraquí en la Cumbre de las Azores y fueron los promotores de esa guerra. Hablamos de George W. Bush, Tony Blair y José María Aznar.

Hay que recordar que ellos iniciaron la guerra contra Irak aunque no tenían la autorización expresa de la ONU.

El secretario de Estado Powell dijo que Saddam tenía armas químicas, biológicas, a punto las nucleares, misiles prohibidos… Mostró fotografías de satélite, supuestas muestras y mensajes que confirmarían una "amenaza inminente". De todo eso acabó encontrándose exactamente nada. Apenas restos antiguos, munición vacía y basura militar; nunca se encontraron las armas alegadas.

Como ya entonces le dijeron espías españoles sobre el terreno a sus contactos. "Decía claramente que aquí no había armas; lo sabíamos todos los que estábamos aquí, no había armas de destrucción masiva. Fue un invento y él mandó mensajes a Madrid en ese sentido y se les hizo llegar al presidente Aznar, pero no hicieron caso de inteligencia española", aseguró Gervasio Sánchez, periodista que habló con la inteligencia española.

Pese a ello, Aznar insistía con su mantra y decía: "Puede estar usted seguro […] de que les estoy diciendo la verdad. El régimen iraquí tiene armas de destrucción masiva".

"¡No a la guerra!" y el trío de las Azores

Pese a ello, y en el caso español pese al atronador clamor del "¡No a la guerra!", el inefable trío de las Azores siguió adelante. Así habló Aznar ante el Congreso en el año 2003: "Nos enfrentamos todos a la amenaza de la proliferación de armas de destrucción masiva, a la amenaza de grupos terroristas dispuestos a usarlas, a la amenaza de estados que, al margen de la legalidad internacional, producen y acumulan esas armas".

Además, la ocupación yanqui quedó desacreditada por episodios como los de Abu Ghraib: las imágenes de abusos a presos iraquíes destruyeron la premisa y las promesas de "liberación".

Como cuenta Ignacio Álvarez-Ossorio, catedrático de Estudios Árabes e Islámicos, nos vendieron "que Irak iba a ser un remanso de paz, que iba a ser un modelo democrático que iba a contagiar a toda la región, y lo que vimos fue algo muy diferente". Al final llegó "el caos, el desorden, la inestabilidad, la irrupción de grupos yihadistas, movimientos migratorios que llegaron también a Europa".

Del vacío a Al Qaeda y al Estado Islámico

La caída de Bagdad fue rápida. El día después, no. La ocupación desmanteló el Estado y el Ejército iraquíes, pero dio alas a una insurgencia y una guerra sectaria. De aquel vacío de poder emergerían grupos como Al Qaeda y, más tarde, el autodenominado Estado Islámico.

"Lo que pasó después de la invasión no ha resultado bien, esto es evidente, y lo estamos pagando ahora en Siria, en Irak e incluso en Libia", reconocía ya en 2015 José Manuel García-Margallo, ministro de Exteriores de España.

Al final, Bush se fue de rositas; al premier británico le abrieron una investigación de años que le acabó condenándolo simbólicamente. Aunque con todo, se reafirmó. "Ante las mismas circunstancias, con la misma información, volvería a tomar la misma decisión. (…) Estoy convencido de que el mundo era y es mejor sin Sadam Hussein", son palabras de Tony Blair.

España se retiró del apoyo a la operación en una de las primeras medidas del presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Y, en el caso de Aznar, lo más parecido a una disculpa, si se le puede llamar así, llegó en 2007. Fue cuando reconoció que "no había armas de destrucción masiva". "Eso lo sabe todo el mundo y yo también lo sé. Ahora, lo sé ahora".

Pero, a renglón seguido, Aznar demostró seguir en sus trece al decir: "Creía que era lo mejor y lo más conveniente para los intereses nacionales de España. El tiempo nos dará la razón". Pese a ello, claro que la principal razón estratégica de la invasión de Irak era el petróleo.

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