"Es realmente duro"
Elena Kostyuchenko, la periodista rusa perseguida por contar la realidad de los ataques a Ucrania: "Me han detenido y golpeado muchas veces"
El contexto La comunicadora asegura que en Rusia no se puede hablar de una "guerra", sino de "una operación militar especial": "Cualquier información que contradiga la versión oficial sobre esta guerra es un crimen y es perseguido con más de 15 años en prisión".
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Elena Kostyuchenko, periodista rusa, denuncia los crímenes del Kremlin en Ucrania, donde el terror se ha vuelto rutina. En la morgue de Mikolaiv, Kostyuchenko vio cuerpos apilados, incluyendo el de una niña de tres años sobre su hermana de 17. Descubrió cárceles secretas donde civiles eran torturados. Ahora vive exiliada, considerada "enemiga del Estado" por Vladímir Putin. Ha sufrido detenciones, golpizas e incluso un intento de envenenamiento. En su libro "Amo a Rusia", retrata un país desconocido y fascista, pero al que aún ama profundamente, desafiando la narrativa oficial del Kremlin.
* Resumen supervisado por periodistas.
La periodista Elena Kostyuchenko es una de las voces rusas que denuncian los crímenes cometidos por el Kremlin en Ucrania, donde hace cuatro años los bombardeos y el terror se convirtieron en lo que ahora es su rutina, en su pesadilla.
"Recuerdo haber visitado la morgue de Mikolaiv. Había muchos cuerpos.... No había suficiente espacio para guardarlos", cuenta Kostyuchenko. "En uno de los montones vi a una niña de tres años y estaba encima del cuerpo de su hermana, de 17", añade.
En ese lugar, esta periodista encontró una de las cárceles secretas donde el régimen ruso torturaba a civiles. Estas personas "habían estado en el lugar equivocado en el momento equivocado".
Ahora, la comunicadora vive exiliada y de una ciudad en otra porque, según el líder de Rusia, Vladímir Putin, es una "enemiga del Estado". "Me han detenido muchas veces, me han golpeado muchas veces", cuenta.
Entre las represalias por su trabajo vivió incluso un intento de envenenamiento. Ahora, en sus recuerdos están personas como Ígor, Yuri, Anastasia o Stanislav, sus compañeros asesinados: "Es una locura pensar en la cantidad de funerales en los que he estado".
Por su parte, el Kremlin controla toda la información en torno a la guerra: "No puedes ni siquiera llamargo guerra. Tienes que decir 'operación militar especial'. Cualquier información que contradiga la versión oficial sobre esta guerra es un crimen y es perseguido con más de 15 años en prisión".
En su libro 'Amo a Rusia: crónicas desde un país perdido', Kostyuchenko retrata la Rusia más desconocida e incómoda: "Es complicado admitir que vienes de un país fascista. Es realmente duro". Un país que no tiene nada que ver con Vladímir Putin y por el que a pesar de todo, siente un amor profundo.