Los miedos de Vladímir

Envasar al vacío sus cacas para no dejar su ADN o hasta tres dobles operados: los trucos de Putin para evitar su asesinato

El contexto A Vladímir Putin le han intentado matar con explosivos capaces de volar un camión, usando un cigarro explosivo, disparándole en plena Plaza Roja, con drones atacando el Kremlin y hasta con un hongo extremadamente tóxico.

Quisieron reventar el coche de Vladímir Putin solo unos días después de las últimas elecciones. Este ha sido el último intento de asesinato contra el presidente de Rusia, un magnicidio fallido en el que detuvieron a un hombre que, según aseguran, quiso usar dinamita suficiente como para reventar un camión.

No es la única vez, porque a Putin le han intentado matar usando un cigarro explosivo, disparándole en plena Plaza Roja, con drones atacando el Kremlin y hasta con un hongo extremadamente tóxico. Y estos son solo los intentos que Rusia ha difundido, así que imagínense los intentos de magnicidio que se habrá callado Moscú.

Para Putin, él siempre es un objetivo. De hecho, según publica el 'Financial Times', el líder ruso estaría casi paranoico. Totalmente obsesionado con que el mundo quiere matarlo, que todos van a por él. Por ello, llevaría días escondido, sin salir de su búnker.

Hay que recordar que el próximo sábado 9 de mayo es el día grande de Rusia. Celebra el aniversario del Día de la Victoria, cuando los soviéticos ganaron a los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Con los ojos puestos en estas celebraciones, Putin ha dejado que su psicosis se dispare hasta llevar las medidas de su seguridad más allá de la realidad.

Dobles operados y actores

Porque Vladímir Putin tiene al menos tres dobles, personas que literalmente se han operado para parecerse lo más posible al líder. Pero hay detalles que no se pueden operar: como las orejas, la forma de andar o la barbilla, puntos en los que se fijaron desde Ucrania. Según dijeron, el hombre que visitó Mariúpol en plena guerra no era Putin, sino uno de sus dobles.

El miedo que tiene el líder de Rusia es tan grande que cuando hace apariciones públicas se rodea de actores. Se hacen pasar por ciudadanos normales que se acercan hasta él, pero así evitan que sean otros los que se aproximen.

Tampoco deja que nadie con un teléfono móvil inteligente se acerque a él. Putin cree que internet es un invento de la CIA. Por eso, en su última visita a San Petersburgo, cortó el suministro durante las siete horas que duró su viaje.

Catadores de comida y no dejar ni heces

Y hay más, porque cuando Putin se ve obligado a asistir a una cena oficial, no deja nada a la improvisación. Si hay una comida de Estado, Putin brindará con su propio champán y la comida que deguste habrá sido traída desde Rusia. Hasta puede llevar su propia agua.

Para cocinarla, los involucrados estarán vigilados por su seguridad privada y, antes de que llegue hasta él, tendrá que ser probado por un catador oficial. Todo para evitar que le maten por envenenamiento, como hacían los emperadores de la antigua Roma.

El plan para proteger a Putin incluye no dejar ni una sola muestra de ADN. El objetivo: que nadie pueda tener datos sobre la salud del presidente ruso. Por eso, según 'Paris Match', cuando Putin viaja, siempre le acompaña un equipo cuyo trabajo es recoger sus heces. Las meten en una bolsa y se las llevan plastificadas de vuelta al Kremlin.

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