Desde 1985

Autonomía, innovación y defensa: los retos y desafíos a los que se enfrenta Europa

Los detalles Con Donald Trump de nuevo en la Casa Blanca y Vladímir Putin en el Kremlin, una de las grandes preguntas es si el territorio europeo es capaz de garantizar por sí mismo su seguridad.

Europa siempre ha enfrentado retos para alcanzar sus proyecto político y económico hasta el día de hoy. En 1985, España firmaba su entrada en la Unión Europea de la mano de Felipe González, en un momento marcado por la ilusión, el consenso y la mirada puesta en el futuro.

Entre los asistentes a aquel acto se encontraba un joven Íñigo Méndez de Vigo, que años después acabaría formando parte activa de la construcción europea desde dentro de sus instituciones. "Yo era entonces un modestísimo jefe de gabinete del secretario general del Consejo de Europa, Marcelino Oreja. Recuerdo el buen ambiente que había, la ilusión que había", rememora Méndez de Vigo, que posteriormente fue eurodiputado durante casi dos décadas y secretario de Estado para la Unión Europea.

Su trayectoria refleja la evolución de un proyecto que ha logrado enormes avances, pero que ahora se enfrenta a desafíos cada vez más complejos. El contexto internacional ha cambiado radicalmente y obliga a replantear su papel en el mundo.

Con Donald Trump de nuevo en la Casa Blanca y Vladímir Putin en el Kremlin, una de las grandes preguntas es si Europa es capaz de garantizar por sí misma su seguridad. Así, el panorama internacional hace a Europa pensar en nuevos objetivos.

"Europa debe hacerse cargo"

Para Javi López, vicepresidente del Parlamento Europeo, la respuesta es clara, "sí": Europa debe ser capaz de hacerse cargo de forma plena y autónoma de su defensa. Por su parte, la UE ha incrementado el gasto en defensa y ha puesto en marcha inversiones de alrededor de 500 millones de euros para que Europa produzca su propio armamento y así reducir la dependencia de terceros países.

"Somos los europeos los que tenemos que hacernos cargo de nuestra seguridad si queremos proteger nuestra libertad", subraya Méndez de Vigo, convencido de que la autonomía estratégica es clave para el futuro del continente.

Esa dependencia externa no solo afecta a la seguridad, sino también a la energía. En 2020, el 58% de la energía consumida en la Unión Europea se producía fuera de sus fronteras, una realidad que quedó en evidencia tras la crisis energética de 2022 provocada por la invasión rusa de Ucrania.

Desde entonces, Bruselas ha acelerado medidas como la prohibición de importar gas ruso, la reducción de la demanda energética en torno a un 18% y el impulso decidido a las energías renovables. "Si dependemos de otros, no nos va a ir bien", advierte Méndez de Vigo.

Pero los retos de Europa no terminan ahí y es que la competencia global obliga a invertir de forma decidida en tecnología e innovación para no quedarse atrás frente a potencias como Estados Unidos o China.

Al mismo tiempo, la UE se enfrenta a la necesidad de proteger sus democracias frente a la manipulación externa y la desinformación, especialmente en el entorno digital, que puede incluso alterar procesos electorales.

Para Javier López, uno de los grandes desafíos es construir una "infraestructura digital propia", con empresas europeas fuertes y menos dependientes de plataformas extranjeras.

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