"Tan solo podía llorar"
"Había aceptado que mis hijos habían muerto": el desgarrador relato de una madre tras la devastadora riada en Nepal
El contexto El niño, de ocho años, corrió al bosque sorprendido por el agua para resguardarse en lo alto de un árbol. Tres días después, ambos se han reunido pero, como la mayoría de los nepalíes, carecen de un lugar en el que vivir.
Resumen IA supervisado
El colapso de un glaciar en Nepal desencadenó una devastadora riada en el Himalaya, causando más de 600 muertos y dejando a más de 2.400 personas desaparecidas. Miles de familias, como la de Taman, madre del joven Ghale, enfrentan la desesperación. Ghale, de ocho años, se refugió en un árbol cuando el agua lo sorprendió camino al colegio. Taman, tras una búsqueda desesperada, se reunió con su hijo gracias a un periodista en Katmandú. Sin embargo, como muchos nepalíes, carecen de un hogar. Supervivientes buscan refugio en campamentos improvisados mientras las labores de rescate continúan en condiciones adversas.
* Resumen supervisado por periodistas.
El colapso de un glaciar. Eso originó la riada de Nepal. Eso fue lo que dio inicio a las inundaciones en el Himalaya. A un desastre natural que suma más de 600 muertos. Que tiene a más de 2.400 personas desaparecidas. Que ha llevado la desesperación a miles y miles de familias. De gente como Tamang, madre del joven Ghale, un niño al que el agua le sorprendió camino al colegio.
Un chaval de tan solo ocho años que salió corriendo hacia el bosque para resguardarse en lo alto de un árbol. "Había aceptado que mis dos hijos ya estaban muertos. Tan solo podía llorar", dice su madre.
Dice una madre que buscó "desesperadamente" a su hijo: "Atravesé la selva llena de sanguijuelas, cruce ríos..."
Ahora, gracias a la entrevista que le hizo un periodista en el hospital de Katmandú, Tanam ha logrado reunirse con su hijo. Sin embargo, como la mayoría de nepalíes, ahora carecen de un lugar en el que vivir.
Los supervivientes, entre los que hay tanto ancianos como bebés, llegan a los campamentos improvisados mientras las labores de rescate, paralizadas durante esta jornada por la lluvia, tratan de acceder a las zonas más aisladas e inaccesibles.
Mientras pasan los días con temor a otra posible riada, los familiares recorren los hospitales con la imagen de sus seres queridos tratando de localizarlos. En las morgues, totalmente colapsadas, cuelgan las fotos de los cadáveres para su identificación.
Los que han sobrevivido al desastre recorren, totalmente desorientados y aturdidos, unas calles que ahora están cubiertas por una gruesa capa de barro buscando resquicios de una vida arrasada por la riada.