Muy querido por su humanidad
Harald V de Noruega, el rey que se casó por amor desafiando a su padre y que defendía a los migrantes y al colectivo LGBTI
Los detalles El monarca no hacía división entre los que nacían a allí o a los que migraban para buscar una mejor vida. Además, defendía que los noruegos son "mujeres que aman a mujeres, hombres que aman a hombres y hombres y mujeres que se aman".
Resumen IA supervisado
Harald V de Noruega, a quien el país despide este sábado, fue un monarca que rompió esquemas durante sus 35 años de reinado. Desafió a su padre, Olaf V, al casarse con Sonia Haraldsen, hija de un comerciante, desoyendo la tradición de un matrimonio real. Su ultimátum, "O me caso con ella, o renuncio al trono", obligó a su padre a ceder. Este amor perduró 58 años, reflejando su visión inclusiva y sin fronteras. Harald V defendió la diversidad, declarando que "los noruegos también son migrantes" y apoyó el amor en todas sus formas. Las calles de Oslo, llenas de ofrendas, confirman su legado inclusivo y querido.
* Resumen supervisado por periodistas.
Para Harald V, a quien Noruega despide este sábado, no hubo reglas, ni límites. En sus 35 años de reinado, jamás pasó desapercibido, porque siempre fue un paso por delante, incluso de su padre, Olaf V de Noruega.
El monarca se negó a la imposición de su padre de casarse con una mujer de la realeza, ya que su corazón tenía dueña, Sonia Haraldsen, hija de un comerciante con la que mantuvo una relación de nueve años en secreto porque "no era lo correcto" a ojos del mundo.
Sin embargo, sí era la indicada a sus ojos, tanto que desafió a la corona y a su padre con un contundente "O me caso con ella, o renuncio al trono y la monarquía se acaba en Noruega". Sin un sucesor directo, a Olaf no le quedó más opción que ceder.
Lo cierto es que ese matrimonio no fue un simple impulso, ya que se cumplen 58 años de su boda, un amor que siempre se miró con tanta fuerza como los discursos del rey Harald a lo largo de su trayectoria.
Para él, no había fronteras y entendía al pueblo noruego en su totalidad, sin dividir a los que nacían a allí o a los que migraban con el fin de encontrar una mejor vida. "Los noruegos también son migrantes de Afganistán, Pakistán, Polonia, Suecia, Somalia y Siria", declaró el monarca en una ocasión.
Como bien pudo experimentar él mismo, cuando se trata del amor, no existen barreras ni prejuicios capaces de hacer frente al huracán de los sentimientos. Así, defendió en un discurso que "los noruegos son mujeres que aman a mujeres, hombres que aman a hombres, y mujeres y hombres que se aman los unos a los otros".
Su concepto de nación era la de representar a todos los noruegos y si algo dejan claro este sábado las calles de Oslo repletas de ofrendas hacia su persona es que lo consiguió.