Un entierro de alto riesgo
Del IRA a Bagdad pasando por Teherán: los precedentes por los que Irán teme que el funeral del ayatolá Jamenei sea el blanco de un nuevo atentado israelí
El contexto El funeral del líder iraní, que murió en marzo en un bombardeo israelí, será este sábado, y las autoridades locales temen que Tel Aviv aproveche la presencia de líderes políticos y militares para buscar dar un nuevo golpe.
Cuatro meses después de su muerte durante un bombardeo israelí, el ayatolá Jamenéi va a ser velado en Irán. El cuerpo del difunto líder de Irán va a ser paseado por Teherán ante más de un millón de personas, lo cual tiene en jaque a los servicios secretos. De hecho, tanto Estados Unidos como el propio Irán temen que un hipotético atentado haga saltar por los aires el alto el fuego en la región.
Ya hay precedentes de que se use un funeral para debilitar al enemigo y acabar con la paz. El ejemplo más sanguinario ocurrió en Irlanda del Norte en marzo de 1988. Las fuerzas especiales del Ejército del Reino Unido mataron a tres terroristas del IRA en Gibraltar. Diez días después, fueron enterrados ante miles de personas, y ese funeral fue el episodio de un gran atentado. Se lanzaron granadas contra los asistentes al entierro, e incluso hubo disparos con arma de fuego. Tres personas murieron y 60 resultaron heridas, dando pie a una escalada en el conflicto.
De hecho, hay precedentes de algo así en territorio iraní. Sucedió en enero de 2020, cuando Estados Unidos asesinó al jefe de Guardia Revolucionaria del régimen de los ayatolás, Qasem Soleimani. Su funeral fue el 7 de enero y a él acudió más de un millón de personas. El miedo ante un ataque por parte de Israel era tan real que una avalancha humana ante una falsa explosión mató a 56 personas.
Irak también ha vivido algo así. Sucedió en 2013 en el funeral del ayatolá Al-Khoei, donde 13 personas murieron. Había tal nivel de miedo que los asistentes acudieron al entierro armados. Dos años más tarde, un suicida se internó en una comitiva fúnebre de un alto cargo, matando a 36 personas.
Pero si hay un temor especial ante el funeral de Jamenéi es porque Israel ya ha utilizado esta técnica en varias ocasiones, como ya hizo en un funeral por varios milicianos de Hizbulá en 2006. El Ejército del país hebreo aprovechó que muchos de los jefes de la organización acudían al entierro para bombardearlo. Mató a decenas de líderes, pero también provocó que creciese el apoyo a Hizbulá en el Líbano y, en consecuencia, el odio a Israel.