guerra medio oriente
Irán clama venganza contra EEUU e Israel durante el funeral masivo de Alí Jamenei: "No saldrán impunes"
Los detalles El funeral de Estado de Alí Jamenei se convirtió en un clamor de venganza contra Estados Unidos e Israel. Mientras miles de iraníes coreaban "Muerte a Estados Unidos", el jefe del Ejército, Amir Hatami, prometió que los responsables "no saldrán impunes".
Resumen IA supervisado
Irán ha convertido el funeral del ayatolá Alí Jamenei en una demostración de fuerza y un llamado a la venganza contra Estados Unidos e Israel. Miles de personas se reunieron en Teherán, gritando "Muerte a Estados Unidos" y prometiendo represalias por el asesinato del líder supremo. La ceremonia, con la presencia de altos cargos como el presidente Masoud Pezeshkian y el comandante de la Fuerza Quds, Esmail Qaani, mostró la continuidad política del régimen tras la muerte de Jamenei. El evento coincidió con el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, simbolizando la confrontación persistente de Irán con Washington e Israel.
* Resumen supervisado por periodistas.
Irán ha convertido este sábado el funeral multitudinario del ayatolá Alí Jamenei en una demostración de fuerza y en un llamamiento colectivo a la venganza contra Estados Unidos e Israel. Entre gritos de "Muerte a Estados Unidos" y promesas de represalias por el asesinato del líder supremo al comienzo de la guerra, decenas de miles de personas abarrotaron el complejo de oración Imam Jomeini, en Teherán, en una ceremonia cuidadosamente diseñada para transmitir que la República Islámica mantiene intacta su voluntad de enfrentarse a sus enemigos.
El mensaje de revancha dominó toda la jornada. "Todos los que estamos aquí hemos venido a vengar la sangre de nuestro líder supremo", ha asegurado a Reuters Arash Rahimi, de 40 años. "Como dijo nuestro líder, tenemos una deuda de sangre con Estados Unidos. Nunca tendremos buenas relaciones con ellos". Otros asistentes fueron todavía más lejos. "He venido para gritar y buscar venganza. Mataron a nuestro imán; ahora nosotros debemos matar a su líder, Trump", ha afirmado Gholamreza Sabooni, un empleado de supermercado de 29 años.
El régimen respaldó ese mensaje desde las más altas esferas. El comandante en jefe del Ejército iraní, el general Amir Hatami, ha asegurado que las autoridades y la sociedad iraní no dejarán "impunes" a los responsables de la muerte de Jamenei. "Quienes cometieron este crimen deben saber que la nación iraní y todos nosotros jamás cejaremos en nuestra búsqueda y exigencia de justicia", afirmó durante el segundo día de las ceremonias fúnebres. "No dejaremos impunes a quienes martirizaron a nuestro líder", añadió, en declaraciones difundidas por la radiotelevisión estatal IRIB.
Hatami sostuvo además que el nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, deberá continuar "con fuerza, determinación y sin la menor duda" el camino marcado por su padre, basado, según dijo, en la "dignidad, orgullo, independencia y honor" de la República Islámica.
Las amenazas no se limitaron a los discursos oficiales. Antes incluso del inicio de los rezos, el maestro de ceremonias, Mohammad Rasouli, preguntó desde el micrófono: "¿Por qué sigue vivo el mayor cabrón del mundo?". La multitud respondió con vítores cuando añadió que el mundo "ya no es un buen lugar para Trump". Ninguno de los altos cargos presentes reaccionó ante unas palabras que, según las imágenes difundidas por Associated Press, fueron recibidas con absoluta normalidad, reflejo del respaldo del régimen a ese discurso.
Poco después, el propio Rasouli exhortó a los asistentes a llorar por Jamenei. Su llamamiento dio paso a una de las consignas más repetidas desde la Revolución Islámica de 1979. Decenas de miles de personas respondieron al unísono con gritos de "Muerte a Estados Unidos", mientras agitaban banderas de la República Islámica y retratos del líder fallecido.
La presencia de las principales figuras del poder iraní reforzó el carácter oficial del acto. El presidente, Masoud Pezeshkian; el comandante de la Fuerza Quds, Esmail Qaani; y el jefe de la Guardia Revolucionaria, Ahmad Vahidi —considerado por numerosos analistas el hombre fuerte del país tras la muerte de Jamenei—, asistieron a la ceremonia sin mostrar objeción alguna a las proclamas lanzadas desde el escenario y desde la multitud.
Más que un funeral, la República Islámica organizó una escenificación de continuidad política. El régimen pretende proyectar la imagen de un Estado que ha sobrevivido a la guerra, mantiene intacta su estructura de poder y conserva capacidad para movilizar a la población pese al mayor golpe sufrido desde la Revolución Islámica: la muerte de su máxima autoridad política y religiosa.
Tras permanecer un día en capilla ardiente para que dirigentes iraníes y delegaciones extranjeras pudieran despedirse de él, el féretro de Jamenei fue trasladado este sábado al patio de la Gran Musalla del Imán Jomeini. Protegido por una urna de cristal, permanecía junto a los ataúdes de varios miembros de su familia —su hija, su yerno, su nuera y una nieta de apenas 14 meses—, fallecidos también durante la guerra.
La coincidencia del funeral con las celebraciones del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos otorgó un simbolismo añadido a una ceremonia concebida para enviar un doble mensaje. Hacia el exterior, que Irán no renuncia a responder por la muerte de Jamenei y mantiene intacta su confrontación con Washington e Israel. Hacia el interior, que el régimen continúa cohesionado y que la desaparición de su líder histórico no ha alterado el control de las instituciones ni su capacidad para movilizar a cientos de miles de fieles en torno al discurso de resistencia y venganza.